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Diario de un Periodista Colombiano en el Exilio -Informando con una diana en la espalda.

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Un detallado relato, escrito por el periodista colombiano Carlos Pulgarín, de lo que significa informar en medio del tiroteo de una guerra civil, prácticamente, con una diana en la espalda.

El precio que él y su familia han pagado es altísimo. Llevar esa diana en la espalda le ha costado cuatro exilios, un secuestro, 15 amenazas de muerte y mil penurias. No obstante, las palabras de Carlos en los diez capítulos de su diario no están empapadas de rencor, sino de tristeza, de una profunda e inconsolable tristeza.

Los reportajes del periodista acerca de las milicias paramilitares le pusieron en la mirilla de Carlos Castaño, el desaparecido líder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y lastimosamente no recibió apoyo de su medio y se quedó solo ante el peligro.

Durante años, este periodista se negó a aceptar la evidencia de que, en su país, la espada es mucho más fuerte que la pluma, y la libertad de prensa peligra entre los escombros de una violencia implacable.

"El exilio," escribe, "sobre todo cuando se está solo, sin familia, es una especie de círculo gris que se va cerrando poco a poco y a medida que se cierra se vuelve más y más negro. Y en la oscuridad se pierde el norte y se esfuma el proyecto de vida".

Es esa nostalgia lo que le impedía perder a Colombia de vista, y en la intensa lucha interna entre su instinto de supervivencia y su vocación periodística, ésta última demostraba una y otra vez ser irresistible.

"Me sentía solo", recuerda Carlos poco antes de partir hacia su segundo exilio. "En medio de mis reflexiones internas, recordaba que las amenazas contra mi vida se habían generado mientras prestaba mis servicios al periódico, y que en gran parte El Tiempo tenía una deuda conmigo. La persecución, antes de llegar al plano personal, era contra el corresponsal del diario y no contra Carlos Pulgarín. Sin embargo, las consecuencias más dramáticas las estaba asumiendo solo".

Ya sea por falta de recursos o mera impotencia, frecuentemente la prensa se lava las manos viendo partir al exilio a decenas de profesionales. Muy pocos tienen los recursos o el apoyo internacional para salir adelante como periodistas en el extranjero. La inmensa mayoría vive del "rebusque", como dice Carlos, obligados a servir mesas, manejar taxis o lustrar zapatos, convertidos en daños colaterales de décadas de guerra civil.

En 2002, según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) de Colombia, 111 periodistas sufrieron algún tipo de violación contra su libertad de expresión, y entre los 75 que recibieron amenazas, 13 tuvieron que salir del país. Pero éstos son todos casos que se denunciaron. Es imposible estimar cuáles son las cifras totales del acoso que sufren los periodistas colombianos.

Según la FLIP, desde 1995 han sido asesinados 32 periodistas en Colombia y todos y cada uno de estos crímenes permanece impune. De hecho, el índice de impunidad de asesinatos contra los periodistas en Colombia supera el 90%. El libro está disponbible en el portal "Libertad de Expresión" del Centro Internacional para periodistas, ICFJ, por sus siglas en inglés.

Publicado por: Centro Internacional para Periodistas ICFJ.
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