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Didáctico y atractivo! Resultados de investigación acerca de los trucos y dificultades de los programas educativos para niños

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Desde mi perspectiva, un aspecto muy importante de la calidad de los programas de televisión infantil es: ¿qué es lo que toman los niños realmente de ellos? Resulta interesante ver la televisión desde su punto de vista; extraen cosas asombrosas, incluso ideas que uno nunca se imagina que estuvieran incorporadas de alguna forma en un programa.

 

Este proceso de exploración a veces puede ser un poco frustrante y difícil para los realizadores, pues los resultados por lo general no son los esperados; pero yo creo que es necesario; tenemos que saber qué tipo de programas quieren los niños realmente, cómo podemos hacerlos atractivos y qué es lo que al final les queda de ellos.

 

Sólo de esta forma resulta útil hacer televisión para niños, especialmente en el caso de la televisión educativa; puede que el propósito de un realizador sea bueno, que su programa sea el más ingenioso y que le haya dedicado toda su energía. Pero si nadie lo ve, todo lo anterior no sirve para nada.

 

Teniendo esto en mente, en el Instituto Central Internacional para la Juventud y la Televisión Educativa (IZI) llevamos a cabo una investigación en la cual dejamos que 300 niños entre los seis y doce años de edad vieran seis programas de televisión alemanes; los grabamos mientras los miraban y después les pedimos dibujar, pues esta es una manera muy interesante y adecuada para obtener sus opiniones.

 

Quisimos averiguar qué fue lo que les gustó más, lo que más recordaron y lo que creyeron haber aprendido. Cuatro semanas después les permitimos dibujar nuevamente lo que más les gustaba e hicimos la misma entrevista. A continuación les voy a presentar algunos de los resultados que obtuvimos:

 

¿Cómo captar la atención?

 

En el estudio pudimos ver como durante un mismo episodio de un programa los niños estaban muy interesados en el contenido de algunas escenas, mientras que unos minutos después sucedía lo contrario. Es un caso típico donde se logra y luego se pierde la atención. Imagínense lo que pasaría en ese momento si tuvieran el control remoto: simplemente cambiarían el canal.

 

Lo que observamos es que para captar la atención primero hay que pensar en el contenido; es bueno saber cuales son los intereses de los niños para capturar su atención. Algunos temas que lograr atraer especialmente a los niños son por ejemplo los históricos, como los vikingos o los dinosaurios y los de la naturaleza, como los animales.

 

También resulta clave para los realizadores saber cuáles son los momentos que son interesantes para los niños. Y esto a menudo no coincide con los momentos que nosotros los adultos queremos que les interesen.

 

Tomemos como ejemplo el show “Willy lo quiere saber todo” (Willi wants to know it all - BFS). En uno de los episodios Willy quiere saber cómo llega una nota al periódico. La prensa en sí no es un tema muy importante para los niños, porque ellos no leen periódicos. Pero sabemos que es importante y queremos generar en ellos una buena actitud hacia este medio. Un “truco” que usamos en este capítulo fue hacer que Willy siguiera al periodista mientras este hacía una entrevista a un criador de tortugas.

 

En este momento ocurrió algo inesperado y fue que una de las tortugas orinó a otra. En la filmación fue simplemente un accidente; pero resultan ser ese tipo de accidentes los que realmente son espectaculares para los niños. A nosotros no nos interesa, pero para los niños es de gran impacto.

 

Otra cosa que llama la atención de los niños es ver a otros niños y las formas cómo ven el mundo. En ese sentido se hizo evidente que el nivel de interés de los niños aumenta considerablemente al pasar de imágenes de adultos a las de niños.

 

Además, a los niños les encanta reírse; no duden en incorporar el humor en su programa, pero, eso sí, tengan en cuenta que el humor de los adultos es distinto al de los niños. Ellos tienen un humor muy concreto; no están buscando las ironías y la sátira política, simplemente divertirse.

 

Por último, otros buenos recursos para atraer a los niños son las explicaciones animadas o simplemente proporcionarles información nueva.

 

¿Cómo perder la atención?

 

Así como se puede llamar la atención de los niños con las claves anteriores, también hay formas típicas de perder su atención. Una de ellas es hablar sin acción o hablar demasiado, especialmente si los adultos hablan de temas de adultos y aún más si los adultos están hablando con palabras que los niños no entienden.

 

Esto no implica necesariamente que todos los presentadores deban ser jóvenes; hay muchos presentadores mayores que funcionan maravillosamente. Se trata de la actitud: observamos que a los niños no les gustan los presentadores que no miran la cámara, que tienen corbata o hablan con palabras muy difíciles. En esos casos no hay vínculo con los televidentes.

 

En uno de los ejemplos que analizamos, un profesor aparecía en un espacio cerrado, hablando al micrófono, más no a los televidentes, con una actitud demasiado formal. En ese caso, no atrajo la atención de los niños. Sin embargo, algunos momentos después, en la misma nota, el mismo profesor no aparecía en su universidad, ni hablando como experto, sino parado con el presentador en un río, buscando oro, con una ropa informal y hablando libremente sobre esta actividad. El tema no era el más llamativo para los niños, pero el resultado fue mejor.

 

A partir de esto podemos concluir que en las ocasiones en que es necesaria la presencia de expertos que nos ciertos contenidos, lo importante es no poner el micrófono justo en enfrente y dejarlos hablar libremente; además, que estén en acción, porque así van a expresarse de una manera más interesante para los niños.

 

Más allá del contenido

 

Lograr y perder la atención no es solamente cuestión de contenido; también tiene que ver con la forma. Algunos puntos en este tema:

 

A los niños les encantan los acercamientos; si se tienen unas tomas muy amplias, no saben para donde mirar y por lo tanto hay probabilidades de perder su atención. Lo que ellos quieren realmente ver es los detalles, les encanta ver algo que normalmente no ven.

 

Un tipo de imágenes que no resulta demasiado atractiva para los niños son las tomas nocturnas. De igual forma, las imágenes de atardecer que a nosotros los adultos nos inspiran sentimientos románticos, pero que a los niños no les resultan llamativas.

 

De modo que el objetivo es encontrar lograr imágenes claras y coloridas y donde los niños sepan qué mirar.

 

Otro buen truco, es utilizar música o efectos sonoros, especialmente si esto da la posibilidad de relajar o refrescar un poco el contenido. En el caso del programa sobre la visita a la sede de un periódico, teníamos una escena aburrida: el presentador frente a una pantalla de computador leyendo un artículo; usamos un efecto de acelerar la imagen y la voz y para los niños resultó muy gracioso.

 

Pero hay que tener cuidado con no usar estos trucos como una receta; con demasiada frecuencia o en exceso pueden causar un efecto contrario al deseado.

 

Lo que se necesita realmente es lograr un punto de contacto, un vínculo con lo que los niños saben, lo que les gusta y lo que les interesa. Es bueno tener un personaje que pueda conectar o una situación fascinante de por sí, con la cual los niños puedan establecer una relación.

 

Tv y aprendizaje

 

Pero no solamente la atención es lo que se requiere. Otro asunto muy importante es el de la efectividad, lo que finalmente los niños toman de los programas. En la actualidad los medios son la mejor herramienta para aprender; sin embargo, lo que estamos viendo es que prácticamente nada del contenido se queda en la mente de los niños.

 

Nosotros hicimos varios experimentos editando material audiovisual de diferentes maneras. No voy a entrar en detalles ahora, pero en general pudimos comprobar que si uno quita las partes poco interesantes, se obtiene mayor atención y los niños aprenden más.

 

A partir de nuestra experiencia también hemos entendido que resulta clave reconocer que existen diferentes tipos de aprendices y aprendizaje.

 

Los niños son personas que aprenden de maneras muy diferentes: algunos necesitan cifras para interesarse en un tema y eso es lo que más recuerdan; a otros les interesan los hechos; tenemos algunos que necesitan programas con procesos lógicos; un grupo muy grande, especialmente las niñas, utilizan el abordaje relacional: quieren saber cómo es la relación entre las personas (¿por qué el criador de tortugas quiere tortugas?, ¿cómo se siente al respecto?, ¿qué le pasa a la hija del criador de tortugas?); un grupo más pequeño, pero importante, corresponde a los niños a quienes interesan las preguntas existenciales (¿qué es la muerte?, ¿qué es el nacimiento?, ¿por qué hay hambre en el mundo?); una gran mayoría aprende a través de la narración.

 

Obviamente no aprendemos de una sola forma, generalmente tenemos dos o tres formas de aprender y pueden variar durante la vida; el tipo de aprendizaje tiene mucho que ver con la forma como aprendimos a aprender en la familia o en la escuela. Lo importante para quienes quieren producir televisión de calidad, es saber que se necesita un abordaje multimodal para los diversos aprendices; hay que dar a todos los niños la oportunidad de involucrarse con el contenido.

 

Quiero darles un ejemplo: tenemos un segmento de la WDR, una manera muy tradicional de cómo contar un contenido educativo; comienza así:

 

- Esta es la casa del señor Wills.

- El señor Wills es un criador de lombrices.

- Señor Wills, ¿qué comen las lombrices?

- ¿Las lombrices comen esto?

- No!...

 

Luego se puede ver al señor Wills metiéndose en el campo, entre las lombrices. Se oye: - ¿Y qué están haciendo las lombrices?...

 

Tuvimos una falta de atención en la primera parte, e incluso un niño exclamó: “¡Ay Dios mío, cuándo van a llegar al punto!”. Esto nos recuerda que los niños realmente sin ingeniosos, ellos conocen toda esa clase de puesta en escena y saben cuando se están dando rodeos alrededor del tema y no se llega al grano. Lo que hicimos entonces fue quitar el comienzo. De esta forma les gustó más y también lo recordaron más, pero el nivel de aprendizaje disminuyó.

 

También hicimos otro ensayo: un profesor escribió una historia que al ser realizada hubiera sido de unos cuarenta minutos; un profesional acortó la versión e hizo una nota de tres minutos y medio. La nueva película con la lombriz fue más llamativa visualmente y menos aburrida; también se aprendió mas de allí. El único aspecto negativo fue que a las cuatro semanas algunos de los contenidos ya no fueron recordados por los niños.

 

Creemos que una de las razones es que en la primera versión se usó la lombriz del señor Wills y era tocada en primer plano; era muy emocionante. En la segunda, el relato era gracioso, más simpático, más fluido, pero realmente no se podía sentir cercana la lombriz; el momento de la emoción faltó y sabemos por la investigación, que el aprendizaje tiene mucho que ver con las emociones.

 

Quiero concluir diciendo que la televisión definitivamente es una herramienta para aprender, pero necesitamos hacer más énfasis en aquello que los niños toman de ella. Lo importante es tener en cuenta que ellos se acercan a los temas a través de puertas completamente diferentes y por lo tanto hay que hacer producciones que ofrezca a cada uno la posibilidad de extraer toda la información posible a su modo.

Fuente
Presentación de Maya Götz en TV de Calidad 2007. VI Muestra y Conferencia Internacional. Bogotá, 30 de agosto al 2 de septiembre de 2007.
Maya Götz es la Directora del Instituto Central Internacional para la Juventud y la Televisión Educativa (Internationales Zentralinstitut für das Jugend- und Bildungsfernsehen - IZI) y de la Fundación Prix Jeunesse. Su trabajo de investigación está enfocado en niñez juventud y televisión. Además, ha escrito y publicado artículos relacionados con el tema de género y recepción. Entre sus publicaciones se encuentran: "Las Niñas en Televisión Infantil" (1999); "Los Teletubbies en la Vida Cotidiana de los Niños" (1999); "El Significado de las Novelas Diarias en los Niños y Jóvenes" (2000), "La Fantasía en los Niños y la Televisión" (2001/2002); y "Los Niños Viendo la Guerra" (2003).