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La nueva inmigración haitiana

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La nueva inmigración haitiana


Por: Rubén Silié

Rubén Silié es actualmente director del programa FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), en República Dominicana.

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Nos interesa llamar la atención acerca de lo que ya en una investigación anterior se denominó la Nueva Inmigración Haitiana, pues los primeros resultados nos confirman que dicha migración está cambiando, debido a que la tipología de los inmigrantes es distinta, además de variada, y diversificada.

En el pasado siglo se consolidó una inmigración temporal de carácter estacional, basada en una contratación colectiva, con un número acordado anualmente por los dos gobiernos, reclutada en Haití mediante mecanismos muchas veces coercitivos que dirigían al cortador de caña directamente hacia los centros de trabajo.

El sistema establecido consistía en que el gobierno dominicano hacía estimaciones del número de jornaleros que necesitaría para cada zafra azucarera, año tras año y con ese número el gobierno haitiano trabajaba junto a los buscones para el reclutamiento de los campesinos que serían contratados; los cuales eran conducidos a un centro de acopio, desde donde eran trasladados hacia el país vecino, en camiones de propiedad de la industria azucarera, escoltados por soldados del Ejército Nacional.

Una vez en el país receptor los jornaleros eran distribuidos en los distintos ingenios, tanto estatales como privados y cada empresa recibía el número de inmigrantes, de acuerdo a las necesidades requeridas para cumplir con la zafra. (ver José Israel Cuello "Contratación de mano de obra haitiana destinada a la industria azucarera dominicana. 1952-1986. Editora Taller, 1997")

Por lo tanto no se trataba de una inmigración con incertidumbres para su inserción en el mercado de trabajo, sino que cada trabajador tenía asegurada la contratación en una de las industrias azucareras. Era oficial, pero irregularmente manejada.

Esa migración temporal estaba formada por jornaleros de origen rural, concentrados en las actividades de la producción azucarera y un poco menos en actividades agrícolas de otro tipo. Eso hacía que el inmigrante haitiano se concentrara en los enclaves azucareros, con muy escasa visibilidad para los sectores sociales urbanos del país receptor. Por otra parte, se trataba de una fuerza de trabajo esencialmente masculina, salpicada de mujeres que llegaban más bien para complementar a los hombres en las actividades domésticas y sobre todo en las culinarias que les permitían asegurar su alimentación.

La condición legal de los jornaleros azucareros, era indefinida y precaria, pues ellos llegaban al país, amparados en los acuerdos firmados entre los gobiernos y si bien los contratos eran colectivos e indiferenciados, al llegar se les entregaba un carnet de identificación otorgado por la compañía azucarera a la cual se integraban. No obstante, para la Dirección General de Migración, la condición de los trabajadores era considerada como indocumentados, debido a que ellos no tenían autorización oficial y formal de las autoridades de migración. Aquellos que se quedaban en el país, trabajando en las fincas de altos oficiales o personas allegadas al gobierno, pasaban de inmediato a la absoluta ilegalidad, pero no eran molestados por las autoridades, porque se trataba de un privilegio otorgado a personas que recibían los beneficios y privilegios por parte del gobierno.

El cambio de modelo económico de la República Dominicana, de una economía agro exportadora a una de servicios abierta hacia el exterior, generó una amplia movilidad de la fuerza laboral dominicana, y una migración hacia el exterior que ha dejado espacio a la mano de obra extranjera. El actual mercado de trabajo para los haitianos se ha diversificado y además de las tradicionales áreas de trabajo azucarero y agrícola, han penetrado a otras como la construcción, las obras públicas, el comercio ambulante, el servicio doméstico, el transporte, el turismo, la agricultura, tanto de plantaciones como de medianos propietarios.

En esa distribución se advierte que la concentración de trabajadores es esencialmente urbana, siendo predominantes en la construcción, las obras públicas y el turismo. Aunque muchos, para ingresar al país, todavía emplean la vía del trabajo agrícola e incluso azucarero, tan pronto pueden se pasan a los trabajos que se realizan en el medio urbano.

Junto a esa característica resalta otro aspecto que marca una importante diferencia con la migración tradicional y es el origen de los inmigrantes; ya no son predominantemente campesinos, su gran mayoría procede del medio urbano. Además anteriormente los lugares de expulsión estaban concentrados en algunos campos principalmente del Sur haitiano, ahora, aunque algunas zonas aportan más que otras, proceden de los cuatro puntos cardinales.

La economía dominicana está demostrando que algunos de sus sectores más dinámicos requieren ajustar el sistema de empleo a condiciones flexibles de una economía que a su vez, no es totalmente estable. De este modo, el mercado nacional del empleo busca adaptar el uso de la mano de obra a la obtención de beneficios marginales no establecidos formalmente, de donde surge la necesidad de la mano de obra haitiana.

Actualmente, la Nueva Inmigración está demostrando que su naturaleza es distinta, pues se trata de un flujo de extranjeros que entran a sus actividades laborales, sin el acuerdo oficial de otrora, más sujetos a las normas del mercado de trabajo, que si bien distorsionado y poco ordenado es finalmente el que dicta las normas de su inserción. Aunque el mismo, también establece una estratificación en la cual corresponden a los inmigrantes los segmentos de menor calificación y en general aquellos trabajos de mayor esfuerzo físico; lo mismo que aquellos segmentos en los cuales la escasa supervisión oficial no parece esmerarse.

Lo que ocurría en la industria azucarera, respecto al empleo ilegal de trabajadores extranjeros, no se refleja con la misma intensidad que ahora, pues antes se trataba de un enclave, dentro del cual primaban normas, muchas veces exclusivas de esos centros productivos. Ahora la mano de obra extranjera incursiona en áreas compartidas por el resto del mercado, no se trata de un espacio aislado, sino de áreas donde los haitianos comparten más directamente con los dominicanos. En muchos casos se trata de empresas legales que emplean trabajadores ilegales. Esto se ha impuesto en el medio laboral y tiende a estabilizarse a la vista de las autoridades.

En esta etapa, los inmigrantes no ingresan al país como parte de acuerdos gubernamentales sino que lo hacen por la vía de redes sociales establecidas por los primeros inmigrantes; quienes los introducen a los diferentes nichos del mercado de trabajo dominicano. En esta migración desapareció el "buscón" figura para estatal, clave en la contratación azucarera.

A diferencia de cómo acontecía hasta finales de los 80, la inmigración ya no está bajo control gubernamental, ni se hace mediante el reclutamiento colectivo, con los mencionados contratos inter-gubernamentales. Ahora la contratación, al igual que muchas otras actividades se ha privatizado, está en manos de actores privados y operan las redes o los buscones de nuevo cuño o la empresas contratan directamente.

De hecho, el sistema legal de la República Dominicana auspicia la ilegalidad de los inmigrantes, al carecer de un marco jurídico o de reglamentaciones que faciliten la regularización del proceso migratorio. El país sigue viviendo como si no fuera un territorio de inmigración internacional. No existe una coordinación entre las autoridades laborales y migratorias para definir una política explícita respecto al ingreso masivo de trabajadores extranjeros. Esto obliga a que la inserción de los extranjeros tiene que darse forzosamente de forma irregular y esto lo conduce a la ilegalidad. Se requiere de un proceso expedito de regularización para contribuir a frenar la irregularidad con que se insertan estos trabajadores al mercado laboral dominicano.

La inmigración haitiana en la actualidad es esencialmente de carácter irregular, por ser muy pocos los que se encuentran en el país cumpliendo con todos los requisitos exigidos por las leyes de migración y laboral, produciéndose diversas modalidades para ingresar al país y al mercado de trabajo.

Un porcentaje importante de estos trabajadores ingresa al país legalmente, aunque su permanencia no lo sea, debido a que ingresan con pasaporte haitiano y visa de turista expedida por los consulados dominicanos y luego se quedan como trabajadores. Lo que significa que los que escogen esa vía, no podrían ser calificados como clandestinos. Estos se convierten en irregulares toda vez que ni siquiera se enteran de las actividades turísticas y pasan directamente a incorporarse al mundo laboral. Y son ilegales cuando se quedan en el país más allá del período de tiempo concedido por el consulado. En este caso estamos frente a un ingreso lícito para empleos ilícitos. Esto se produce esencialmente en las actividades urbanas más demandantes de trabajadores inmigrantes, como es el caso de la construcción; igual sucede con los inmigrantes que trabajan por cuenta propia.

Otra modalidad es la de los trabajadores inmigrantes que ingresan clandestinamente al país, carentes de autorización para ingresar al territorio dominicano, entre los cuales unos tienen documentos de identificación haitianos, como cédulas, pasaportes, actas de nacimiento o de bautismo, etc., pero ingresan por vías clandestinas atravesando la frontera con el apoyo de personas que les ayudan a hacer la travesía y garantizarle su invisibilidad frente a las autoridades militares y migratorias dominicanas. Se trata en estos casos de ingresos ilícitos dirigidos hacia empleos ilegales.

Cuando se dice que los inmigrantes haitianos son indocumentados, no es una afirmación correcta en todos los sentidos pues la Nueva Inmigración cuenta con un porcentaje no despreciable de haitianos que cuentan con papeles de identificación de su país. Ellos se encuentran en situación irregular porque no ingresan con permisos legales, ni al llegar reciben una documentación que les acredite con permiso de trabajo en el país.Cuando se dice que los inmigrantes haitianos son indocumentados, no es una afirmación correcta en todos los sentidos pues la Nueva Inmigración cuenta con un porcentaje no despreciable de haitianos que cuentan con papeles de identificación de su país. Ellos se encuentran en situación irregular porque no ingresan con permisos legales, ni al llegar reciben una documentación que les acredite con permiso de trabajo en el país.

En otro sentido, las autoridades han perdido el control del ingreso de los inmigrantes, respecto a la industria azucarera, pues en esta última como dijimos antes, el ingreso de los jornaleros estaba regulado por los contratos entre los gobiernos, pero ahora ninguna instancia tiene acceso ni control de los inmigrantes. Las vías empleadas por los haitianos son completamente informales.

Por otra parte, el control interno es muy reducido, pues a pesar de la oleadas de repatriaciones que se realizan regularmente, esto no permite a las autoridades dominicanas tener informaciones sobre el número y ubicación de los haitianos en el país, debido a que no se cuenta con una adecuada inspección sobre los centros de trabajo. Eso lo revelan los mismos entrevistados, cuando afirman que para ingresar en su centro de trabajo no le preguntaron si tenía sus papeles en regla, ni han visto la presencia de inspectores regulares en dichos centros. Esto es distinto a las redadas, pues esas últimas son acciones puntuales realizadas por denuncias. Por cierto que las redadas han demostrado ser muy efectivas para la deportación de los haitianos, pero poco eficientes para la administración de las migraciones.

A diferencia de la industria azucarera, el trabajo de los inmigrantes no es exclusivamente estacional como ocurre con el azúcar y otros productos agrícolas. En esas actividades agrícolas los trabajadores se movilizan en función de los ciclos productivos del azúcar, el café, el arroz, etc, pero ahora los trabajadores responden más bien al llamado de los centros cuando requieren aumentar el número de trabajadores.

Como no se trata de trabajadores que están únicamente agrupados en un enclave, ni sujetos a contratos oficiales, estos tienen una mayor movilidad laboral. Como se puede ver en los datos presentados a continuación esa es una de las características más sobresalientes de esos trabajadores, pues ellos cambian de trabajo según la demanda.

Tampoco es una migración estacional, pues su período de trabajo no está sujeto a los meses de una zafra, sino en función de la demanda de la actividad económica donde ellos ingresan; así la estadía de los trabajadores es en principio indefinida, pero como la demanda es creciente, ellos se aseguran varios meses de trabajo, viajando la mayoría a su país de origen y al regresar, por la misma vía, inician de nuevo la búsqueda de su incorporación al trabajo. En el plano formal esto se facilita debido a que los empleadores no les ofrecen ningún contrato formal o explícito a sus trabajadores sino que los mismos son enrolados a la actividad productiva por la vía de una conversación directa con el empleador o con la mediación de intermediarios.

En parte esa nueva situación facilita la gran movilidad de los inmigrantes, que pueden cambiar más fácilmente de trabajo que antes, lo mismo que su condición migratoria. Pueden pasar de trabajadores estacionales a ser asalariados de la construcción y hasta trabajar por cuenta propia.

Otro factor que permite ese movimiento de los trabajadores es el hecho de emigrar a un país limítrofe, lo cual dada la porosidad de la frontera, la relativa cercanía para ir de un país al otro y el también relativamente bajo costo del transporte, facilitan el ingreso. Igualmente esto nos explica que la mayoría de los trabajadores tienen alrededor de dos años en República Dominicana; así como la soltería, pues se trata de personas que han decidido cruzar la frontera con el objeto de resolver un problema para regresar a su país. Tanto la distancia como el costo que se debe pagar para realizar el trayecto son variables importantes en la decisión de emigrar hacia la República Dominicana, pues siendo Haití un país de alta emigración, los que se dirigen hacia otros destinos deben ser los que están en mejores condiciones económicas y pueden pagar ese costo. Esto se refuerza por el hecho de que de todos los países hacia donde emigran los haitianos la República Dominicana es el destino donde menores ingresos reciben. Aunque sobre este punto se debe también reconocer que en este caso se trata de un país subdesarrollado y no de las grandes ciudades de los países del Norte, como ocurre en los casos de Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa.

Los inmigrantes ingresan al mercado de trabajo para realizar trabajos temporales, o para períodos relativamente cortos. Aún en los caso en que solamente trabajan su profesión u oficio, no lo hacen con un solo patrón, sino que tienden a cambiar frecuentemente de lugar de trabajo, pues en muchos de los casos son contratados para trabajar en una franja de la actividad de que se trate, como por ejemplo en la construcción, donde son requeridos principalmente para la primera fase que implica los esfuerzos más duros; o en la agricultura que los traen para sembrar y recoger las cosechas.

Es interesante destacar que los inmigrantes viajan a su país con la frecuencia que les impone la necesidad de llevar recursos a sus familiares o la falta temporal de trabajo. Aquí de nuevo, la cercanía del país receptor opera como un condicionante para el ir y venir. Como vemos la temporalidad no depende de un contrato, en base al cual ingresa el inmigrante, sino de las eventualidades que se produzcan en el mercado de trabajo.

Los trabajadores fronterizos propiamente dichos, o sea los que trabajan en las comunidades limítrofes, tienen un comportamiento distinto de los que lo hacen en las zonas alejadas de la frontera. Aquellos tienen como característica principal el cruce permanente de la frontera, son trabajadores que se mueven en forma pendular, agotando estadías cortas o realizando viajes cada día en uno u otro sentido.

Desde el punto de vista socio demográfico, aún el predominio masculino es notable en esta migración, pero se ha producido un incremento significativo de mujeres respecto al pasado y una buena parte de ellas novien siguiendo a su cónyuges, sino por iniciativa propia y desempeña labores diferenciadas de las de los hombres, como es el caso del trabajo doméstico, la venta ambulante, algunas actividades de los centros turísticos, trabajadores por cuenta propia o la venta de alimentos.

Estamos entrando en u proceso nuevo como es la feminización de la migración haitiana, sobresaliendo el hecho de que esas mujeres, como se puede notar en los cuadros respectivos, llegan al país con una mayor determinación de emigrar que los varones, pues el porcentaje de mujeres que viene pensando en quedarse por un tiempo largo es mayor que el de los hombres; además ellas llegan casi siempre a un trabajo que les es asegurado por los miembros de la red social que las apoya en el proceso migratorio.

Esa presencia femenina presenta algo interesante, pues la mayoría de ellas al ser entrevistada afirmó que llegaban con una decisión de mayor permanencia que los hombres. Además un porcentaje relativamente mayor de mujeres manifestó tener una estadía más larga que los hombres. También muchas de ellas dicen vivir con su marido e hijos, lo cual permite visualizar que tendrán hijos en el país de acogida.

Hombres y mujeres declararon que si bien la mayoría de sus hijos nacieron en Haití, una parte de ellos nació en la República Dominicana y tanto de los nacidos aquí o allá, una tercera parte vive aquí con sus hijos, principalmente en el caso de las mujeres.

La edad de los entrevistados nos revela que se trata de una población joven que se distribuye entre los menores de 40 años hasta los adolescentes de 17 y 18 años; por lo demás se trata de una población con niveles de escolaridad que superan los de la población haitiana en el país de origen. El promedio de los inmigrantes tiene cursado el nivel de primaria y más de la mitad sabe leer y escribir.

Como suele acontecer en otros procesos migratorios, muchos de ellos tenían algún tipo de ingresos y por lo tanto no eran los más pobres en su medio. Esto nos ofrece otra diferencia con la emigración tradicional que nos aportaba a los campesinos más pobres y en peores condiciones respecto a los niveles educativos.

Otro dato que confirma la existencia de una nueva ola migratoria es la nacionalidad de los padres, prácticamente todos son nacidos en Haití y muy pocos trabajaron o vivieron en algún momento en la República Dominicana. Es decir que no hemos entrevistado a los hijos de los haitianos con largos años de residencia en el país; lo cual nos demuestra que los hijos de esos viejos inmigrantes se encuentran en un circuito distinto del de los actuales trabajadores haitianos. Sólo se encontraron alrededor de setenta personas que se consideraban haitianos y que habían nacido en el país. En tal virtud, los dominicanos de origen haitiano tampoco aparecen en los mismos circuitos que los nuevos inmigrantes.

La nueva composición por sexo de la inmigración haitiana se corresponde con la diversificación de las áreas de trabajo en las cuales incursionan los haitianos; así como con la modificación de la dinámica laboral que está caracterizando a la Nueva Migración.

Es notorio que el interés en ayudar a la familia es una de las motivaciones para emigrar, por parte de los haitianos, pues todos se refieren a ella, sea para explicar las causas de su salida, o de los viajes frecuentes a su país. Es indudable que el sueño de esos inmigrantes es ayudar a la familia. Esto mismo nos hace ver que ellos mantienen un fuerte apego afectivo a su tierra; aunque también dicho apego es una de las razones para la decisión de traer sus familiares a República Dominicana, vista la situación de pobreza y desesperanza en su país.

El lugar de residencia y la vivienda de los inmigrantes nos revela que estos tratan de vivir agrupados entre sí, sea en el campo o en la ciudad. Muy pocos viven solos, prefieren acompañarse de sus compatriotas, e incluso prefieren vivir lejos del centro de trabajo si eso les garantiza estar cerca de otros haitianos. Las condiciones de la vivienda son muy precarias, tanto por los materiales de construcción empleados como el propio estado de las mismas; además de la falta de confort para asegurarse un mínimo de comodidades. Los lugares de residencia son los barrios marginados más aislados en cada una de las ciudades donde se encuentran los inmigrantes. Muchos de ellos viven en los centros de trabajo, como ocurre con las plantaciones agrícolas y en la construcción.

Las causas de la inmigración haitiana, en principio, como toda migración transfronteriza está motivada por las diferencias sociales y económicas existentes entre los dos países limítrofes. Teniendo esto como marco, los encuestados manifestaron que les movía el deseo de conseguir un empleo mejor o de incrementar sus ingresos para satisfacer metas personales o familiares. De hecho lo que hace atractiva a la República Dominicana para los haitianos es la posibilidad de encontrar fuentes de empleo con más facilidad que en su país de origen y en segundo lugar la posibilidad de un mayor ingreso y más constante que en Haití.

Las labores desarrolladas por los inmigrantes son las menos aceptadas por los dominicanos, por ser pesadas, mal remuneradas y de gran inestabilidad, con ausencia de seguridad social. En cuanto al ingreso, se pudo comprobar que no es tan alto, pues la mayoría se sitúa entre los RD$ 1,500 y $ 2,000 y un grupo menor alcanza los RD$ 3,000; pudiendo otro pequeño grupo llegar a ganar más de esa cantidad. Dadas las condiciones de vida que llevan estas personas en el país, esos escasos ingresos les permiten sobrevivir y enviar ayuda a sus familiares.

Fuente
Página web Estudios Latinoamericanos y del Caribe (LACS)en la Universidad de Nueva York.

Comments

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es mala, aburrida, dificil de consultar, poco dinámica, muy mala

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me a cido muy util dios los vendiga con toda la vendicion posible

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mmg pon algo mas colto bugarronasooooooooooooo

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un poco mas de informacion

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Excelente.

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muy buen trabajo, felicidades.

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deveria tambien hablar sobre la corrupcion del ejercito dominicano ya que es una de las causas de la inmigracion. es decir "los haitianos lespagan al ejercito para cruzar".

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SOMOS CONSIENTES DE LASITUACION CON LOS HAITIANOS QUE CRUSAN LA FRONTERA DE MI PAIS EN BUSCA DE UNA MEJOR VIDA, TAMBIEN HAY QUE RESALTAR QUE A LOS DOMINICANOS NO LES GUSTA CORTAR LA CAÑA NI HACER LOS TRABAJOS QUE HACEN LOS HAITIANOS AQUI, YO ESTOY DE ACUERDO QUE EL GOBIERNO LANCE UNA LEY DE EMIGRACION QUE FAVORESCAS A LOS HAITIANOS QUE DE VERDAD ESTAN TRABAJANDO EN MI PAIS, Y PORQUE NO PONERLE UNA CUOSTA COMO IMPUESTO A LOS HAITIANOS QUE QUIERAN ESTAR AQUI EN MI PAIS, PORQUE HAY QUE RECONOCER QUE LOS PROBLEMA DE FRONTERA SON UN FLAGELO EN TODO LOS PAISES QUE TINEN FRONTERA. EL CASO DE LOS HAITIANOS ES QUE LOS DOMINICANOS NUNCA HEMOS QUERIDO LOS HAITIANOS PORQUE ELLOS SON DIFERENTE A NOSOTROS TENEMOS CULTURA DIFERENTE, IDIOMA DIFERENTE, EDUCACION DIFERENTE Y HASTA EL COLOR DE LAS PIEL ES DIFERENTE, UNO SIENTE TRISTEZAS POR LOS HAITIANOS PERO QUE ELLOS SON MUY SUCIOS Y VIVEN DE CUALQUIER MANERA, Y LOS NIÑOS LE DAÑAN LA IMAGEN POSITIVS AL PAIS CUANDO SALEN A PEDIR LIMOSNA POR LAS CALLES DE NUESTRAS CIUDADES. YO NO ENTIENDO PORQUE LOS AGRICULTORES NO CONSIGUEN MAQUINARIA AGRICOLA PARA RECOLECTAR EL CAFE O CORTAR LA CAÑAS, Y ASI NOS EVITARIAMOS TANTOS PROBLEMAS CON LOS HAITIANOS INDOCUMENTADOS EN EL PAIS.

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fue inutil coño porque estoy buscando las causa de la migracion haitiana a rd y no encontre na en este toyo de pagina

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está muy bien el tema, lo quisiera más resumido o corto, rapidamente

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