A Propósito del Futuro del Periodismo: ¿Sus Retos y sus Perspectivas?
Por Luis Fernando Martínez Madrid
Licenciado en Filosofía por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cuenta con estudios de posgrado en la misma área. Profesor titular del Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Naucalpan y de diversas asignaturas en la carrera de Filosofía. Imparte Ética del Comunicador en la carrera de Comunicación de la ENEP Acatlán.
Abordar el futuro del periodismo desde la vertiente de sus retos y sus perspectivas me parece de entrada un tema que me invita a enfilar por el rumbo del pesimismo. ¿Tiene futuro el periodismo? ¿no será acaso que su reto es el de su propia supervivencia y por ello su perspectiva la de prolongar esa lenta y tortuosa agonía en que parece estar envuelto?
Para el presidente Vicente Fox, por ejemplo, aquel que se interesa por comunicar a otros de manera constante el acontecer de los hechos y los sucesos del mundo en el mundo, hoy tiene ante sí un sombrío panorama. No sólo por situarse ante un público receptor cada vez más escaso y porque no, más escéptico es a lo que se enfrenta, sino también a la sobrexplotación del ejercicio profesional en el medio laboral propio de la comunicación. La conseja vertida desde Los Pinos es la de no leer los periódicos, evitar lo que el protagónico periodista dice en la televisión. El verdadero periodista es el que dice lo que se quiere escuchar, el que reporta y muestra tan sólo lo indispensable para el sano ejercicio de la convivencia social, por ello se pretende crear un tipo de comunicador menos malicioso y por supuesto acorde con las verdades si no oficiales, sí por lo menos las que convienen al mejor postor.
Las escuelas de periodismo han emergido como hongos en el bosque, brotan ofreciendo ya no cursos teóricos en bachillerato técnico, sino que también proliferan estudios de licenciatura en escuelas de cierto renombre y en otras aparecidas de la chistera de la libre empresa.
El periodismo es entendido en general como una labor a destajo; es inocente aquél que pretende elevarse por encima del control de nómina, si su trabajo vale la pena lo es porque a su vez es un producto que puede venderse. Esta característica hace que el periodista se sienta con un cierto resquicio de libertad, pero en el fondo, los medios no siguen hoy su trayectoria ideológica, se trata más bien de una mera trayectoria funcional donde su papel preponderante es el de desactivar la memoria. Hoy el periodismo se limita a hacer su trabajo, los medios de comunicación hablan, promueven un mórbido sentido de satisfacción ante la imagen de lo caótico que es el mundo, pero no dialogan más ni con el espectador ni con el lector. Los medios no son ya responsables, el reportero se esconde tras la cortina de humo de falsos atentados o de indignaciones que provocan en el receptor no el interés por la información, sino por el estado del informante, recordemos el caso de Lily Téllez, un ejemplo claro de lo deplorable del periodismo en los medios de comunicación en nuestro país.
Es cierto que la objetividad tanto de los informadores como la de lo informantes navega en el mar de la incertidumbre, está claro que en las empresas hoy poseedoras de periódicos o medios electrónicos existe un metainterés por los modos en que se redactan y leen las noticias. Este metainterés rebasa en buena medida las capacidades del periodismo no tendencioso. El enemigo ataca desde dentro, actúa a modo de virus, parasita ante la inexistente sociedad civil incubado en el seno de la empresa ese a de ce ve; así, pareciera que tomarle la palabra y miren que es difícil, al señor Fox, es actitud de moda generalizada por el hastío de la proliferación del ruido en la información.
Este metainterés es el resultado de la aparición en escena del autonombrado cuarto poder. No tengo la menor duda en la intensión de control y lucha por el poder ejercido en y desde los medios masivos de comunicación, sin embargo, esta intensión se limita sólo a eso, a una lucha. El metainterés le supera, no está definido por alguien en específico, y es la tregua antes que la lucha ya superada lo que lo mantiene en enlace. Se conforma de acuerdo con las coyunturas que se van sucediendo en los avatares de las contradicciones de su relación con los otros tres modos de poder, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Clara muestra del emergimiento de este metainterés está en la regulación de la ley para los medios de información. El metainterés no proviene de afuera hacia dentro en la esfera del poder, sino que se trata más bien de la irradiación de la simbiosis en la relación de la cúpula de control: estoy para que hables de mí, pero no de mí; se dicen unos a otros en la sala de juntas donde cohabitan los cuatro poderes.
Cuando la información se maquilla con los colores de su fuente, el metainterés está presente. Estamos en un mundo donde se requiere y demanda acontecimientos, pero no basta con ello, es necesario hacerlos creíbles y para ello se recurre a las referencias populares: marque el 1 si está de acuerdo, marque el 2 si no lo está, marque el tres si lo que quiere es marcar y no quedarse fuera de la participación, recuerde que su voto nos importa a todos, dice el periodista en la imagen transmitida a los monitores. Es Baudrillard quien sostiene que: Al contrario de la ficción de solidaridad universal que envuelve los medios de comunicación y las imágenes, los acontecimientos cada vez tienen menos sentido ... En el espacio mediático, la tasa de difusión es máxima, pero el índice de resonancia es inexistente
Estamos ante un panorama desalentador, el receptor ya ni siquiera lo es, hoy a devenido en receptáculo, se le llena de información pero este no la procesa, no lo toca prácticamente en lo más mínimo; muy al contrario hoy todos quieren ser protagonistas de los hechos del mundo, no basta acudir a las manifestaciones, sino violentarlas para sentir que realmente se estuvo ahí, no basta con referir lo acontecido en las manifestaciones, sino provocar que algo suceda, así, la idea se adelanta al acontecimiento; si es que aún se permite el uso del término acontecimiento para lo que en realidad no acontece, sino se monta. Sucede, sí, pero de modo artificial, el reportero muchas veces se transforma en artífice de su propio reportaje convirtiéndose en la serpiente que se muerde la cola.
¿Qué se puede hacer para exigir una labor periodística de nivel? ¿está en manos de los hombres de negocios el regir el buen desempeño del periodismo? Yo respondería que no a sendas preguntas. Lo que existe es el hombre que se inclina por la lectura de los periódicos o por escuchar y en su caso mirar los medios electrónicos en busca de la información que pretende ser y hacer la historia. Sin embargo, nada pueden hacer estos por exigir una calidad aceptable en la información, pues en todo caso, la ley de la oferta y la demanda le obligan a final de cuentas a prescindir de una casa editorial par enfilarse a otra que a su vez, ofrece prácticamente el mismo corte. La empresa no es nadie, es un grupúsculo en la cúpula jugando al poder, esta paradoja se parece la de todos somos marcos, cuando en realidad nadie lo es.
Parado desde el mirador de la posmodernidad, el individuo y la sociedad civil sólo son fantasmas del humanismo liberal en aras de la modernidad. Es Gianni Vattimo quien hace coincidir el desvanecimiento de lo moderno y por ende el fin de la modernidad con la sociedad de la comunicación generalizada. Es cierto que Vattimo no se opone al posible efecto positivo de los medios, sin embargo no está garantizado, esto es, se ve esa posibilidad ahuyentada por los fantasmas de Orwell o Raúl Velazco, pues son la voz del Gran Carnal y la banalidad estereotipada en no informar nada sino sólo entretener. Quien no ha experimentado ese vértigo de enfrentar en el noticiero de la televisión lo que sucedió en la televisión: y ahora las noticias de quién fue nominado, y el expulsado en la academia es...después de estos anuncios de nuestros patrocinadores les voy a informar a ustedes lo que sucedió en la casa del Gran Carnal.
Los noticieros con inventiva transmutaron en noticias leídas por un payaso, literalmente, al tiempo en que anuncia cómo reducir de peso y qué marca de refresco nos sirve para inflar más nuestra silueta.
Este mundo de metanoticias, es decir, del informar en televisión lo que a tenido lugar en la televisión se ha convertido en una farsa sin igual.
Los medios de comunicación generalizada, sin embargo, aún son boyas en medio del mar. Aunque claro, para leer el periódico se necesita en nuestro país comprar almenos tres de ellos, pero esto es posible. En cuanto a los medios electrónicos el circuito se completa cuando el sujeto aprieta el botón del encendido y sintoniza el noticiero estelar. En ambos casos es a modo masificado el advenimiento de la información. No deja de ser preocupante la conseja presidencial; no deja de ser preocupante la labor mercenaria de los empresarios en la cúpula de los medios de información, sin embargo y para fortuna de nosotros, el buen periodismo siempre es posible, y lo es no por las bondades de nuestro sistema, sino por razones extrañas a la estructura deseada. El buen reportaje es posible pero limitado, se necesita una buena cantidad de dinero no sólo para la infraestructura y material, sino también para no caer en manos del conformismo y el servilismo. Siempre habrá un reducido grupo de ávidos receptores y reconocedores del periodismo de buen nivel pero no por ello ha cambiado la opinión con la que he empezado estas líneas. El futuro del periodismo me parece visible desde la óptica del pesimismo, su reto es sobrevivir y su perspectiva la de prolongar su agonía, pero a fin de cuentas siempre puedo estar equivocado.
Fuente:
Foro: El papel del periodismo ante la realidad socio-política contemporánea
Para más información contacte a:
Luis Fernando Martínez Madrid
Profesor Titular.
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Naucalpan.
Comments
Profesor Luis Fernando:
Me parece que su visión sobre el futuro del periodismo no responde a las necesidades que el periodismo en sà tiene en México.
Además la labor de la docencia debe ser propositiva y constructiva, dado que estamos en lugares donde se produce conocimiento nuevo.
Le comento que el futuro del periodismo mexicano está en la red no con la visión actual, sino como un espacio de integración y vinculación.
Los géneros periodÃsticos se están transformando y la formación del periodista en las escuelas debe estar enfocada con un perfil prospectivo.
El periodismo en México tiene más de 500 años y ha logrado transformarse a la par de los acontecimientos mundiales, inclusve para decirlo en sus términos "ha sobrevivido". Por lo cual no veo el ocaso y la muerte del periodismo sobre todo en la era de la sociedad de la información. La red nos permite crear vÃnculos y especializar nuestra labor.
Le invito a que intercambiemos puntos de vista sobre la manera en vamos a contribuir desde la docencia y la trinchera periodÃstica para mejorar el papel del periodismo, que dicho sea de paso, ha sido mal interpretado por los lectores de noticias, pero no por los verdaderos periodistas y ejemplos bastan.
Prospectivamente
Alejandro M. Gómez Ayala
Profesor de la Facultad de Ciencias PolÃticas y Sociales, Fundador del Seminario de Estudios Prospectivos y del Subnodo México Futuro del Millenium Project de la ONU
amargoma@hotmail.com
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