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Usted acaba de firmarle su sentencia de muerte: Las políticas del SIDA y el rol del Periodista.

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"Usted acaba de firmarle su sentencia de muerte": Las políticas del SIDA y el rol del Periodista.


Por Laurie Garrett
Ganadora del Premio Pulitzer al escritor en ciencias y medicina y autora de un texto ampliamente difundido llamado The Coming Plague (La Plaga por venir).

Este texto está adaptado de un discurso hecho por Laurie Garrett en la XIII Conferencia Internacional de SIDA en Durban, Sudáfrica, el 13 de julio del año 2000.

En los inicios del siglo dieciocho, Daniel Defoe escribió un brillante recuento de la Gran Plaga de Londres del año 1665: Se llamó "El diario del año de la plaga". Solamente había un problema - Defoe tenía 5 años cuando ocurrió la plaga, aparte que él ni siquiera estuvo ahí. La mayor parte de este recuento está basado en los testimonios de un tío sobreviviente a la epidemia, así como de registros y documentos oficiales mantenidos por las autoridades de Londres durante la plaga. Actualmente, tenemos pocos registros de las grandes plagas del pasado. Sabemos que ocurrieron, así como que también cobraron muchas victímas. Sabemos que entre 1346 y 1351, la peste de Yersenia afectó a un cuarto de la tercera parte de la población de Europa y la zona centro de Asia. Pero conocemos pocos detalles.

No había periodistas en ese entonces. Bocaccio escribió "El Decamerón", una colección de historias contrapuestas a la "Muerte Negra", ocurrida en Florencia en el siglo catorce. Pero eso no es periodismo. "Un espejo Distante", libro escrito por Barbara Tuchman seis siglos después de la plaga, nos proporciona una mejor versión de esos eventos. Pero incluso ella trabajó con muchos supuestos y conjeturas.

Pero aún así, por ella aprendimos que las sociedades estaban abrumadas por el impacto evidente en culturas obliteradas, en desorden y caos, que el poder de la Iglesia Católica estaba erosionado, que la aristocracia estaba bajo amenaza por primera vez, y que finalmente se llegó al Renacimiento. Eso era antes; este es el ahora.

Hoy, podemos llevar la muerte a la televisión, en vivo desde la parte baja del Sahara en África. En la comodidad del hogar, podemos ver la plaga. Podemos ver las tristes imágenes de huérfanos del SIDA, y familias agonizantes en Zimbabwe o en Congo, donde el sufrimiento real ocurre, donde quiera que nos encontremos, Los Ángeles, París, o Tokio bebiendo a sorbos Chablis, mientra nos decimos "tsk, tsk, tsk, tsk".

Desde la comodidad de nuestros hogares occidentales, podemos relacionarnos con estas imágenes, de manera similar a como lo haríamos con el libro de Barbara Tuchman acerca de la plaga del siglo catorce, profunda y emocionalmente.

Larry Gostin, de la Universidad de Georgetown, quien ha estado en este juego desde el principio, ha desarrollado un término para esto. El le llama "voyerismo de la muerte". Nosotros, los del emisferio norte miramos mientras el sur sufre, y los medios se constituyen en los proveedores, en el puente, mostrándonoslo en las salas de nuestras casas.

En 1988, Jonathan Mann organizó la primera reunión que trató de examinar la posibilidad de realizar esfuerzos en la prevención del SIDA. Esta reunión se llevó acabo en Ixtapa, Mexico. Me dirigí en aquella oportunidad a los asistentes del encuentro, en el tema en el que a los periodistas, típicamente nos piden que hablemos: los medios y el SIDA. Y yo pensaba que en ese momento era apropiado decir que era nuestro trabajo el contar historias, el mostrar la cara de la epidemia. Que era nuestro trabajo tomar al lector, radioescucha o televidente, mostrando la desesperación y colocarlo dentro de la epidemia.

De por sí, ya estaba equivocada.

Mientras hablaba, hice algo que ingenuamente pensé resultaba magnifíco en el contexto de la reunión. Extendí mis felicitaciones a un colega de Kenya, y lo cité como un ejemplo para los presentes, describiéndolo como un atrevido y valiente periodista independiente que trabajaba fuera de los sistemas e infraestructuras propias del gobierno para traer información acerca del SIDA a las personas y comunidades en Kenya, en momentos donde era virtualmente imposible decir la palabra SIDA.

Tan pronto terminada mi intervención, un científico de Kenya se me acercó mientras me bajaba del podio, y me dijo "Usted acaba de firmarle su sentencia de muerte". Y efectivamente, el periodista que yo había elogiado fué arrestado esa misma tarde en Nairobi. En los días siguientes, Jonathan Mann y yo hicimos todo cuanto a nuestro alcance para conseguir su liberación, y afortunadamente tuvimos éxito.

Y crecí.

Pienso que es tiempo también de que las corporaciones de prensa y medios internacionales crezcan. Es tiempo de que todos nosotros, norte y sur, dejemos de simplemente decir, "Es triste. Es patético. Las cifras son terribles. Esto cada vez está peor. ¡Oh dios mío!".

Debemos tomar y asumir nuestros trabajos de manera mucho más seria de la que lo hemos hecho hasta ahora. Debemos hacer en tiempo real y con repercusiones inmediatas lo mismo que hizo Defoe retrospectivamente con la Muerte Negra. Debemos exponer lo corrupto y a los corruptos, debemos exigir responsabilidades. Debemos exigir la verdad.

Aquellos entre ustedes que participan en ciencias y salud pública presentes en este recinto, y que aplauden las cosas que he dicho, comúnmente hablan de "usar los medios" para enviar sus mensajes. Con su perdón, estan actuando como tontos, puesto que nadie "usa" a los medios ni a los periodistas. Excepto, desde luego, oficiales corruptos , dictadores, entre otros. Si los medios en general, están comportándose apropiadamente, entonces son escépticos de cada uno de ustedes, cada momento de cada día, exigiéndoles nada más que la verdad. ¿Cómo están gastando aquellos fondos donados? ¿Qué programas están implementando con ellos? ¿Están permitiendo que sus egos y sus carreras y aspiraciones profesionales se interpogan e interfieran en la toma de decisiones y acciones que conlleven a un mejor manejo de la epidemia? Están ustedes, científicos del hemisferio norte, trabajando de manera productiva y sensible con los científicos y especialistas del hemisferio sur?

Oficiales gubernamentales -- si los medios están haciendo su trabajo, entonces deben convertirse en una espina para ustedes cada bendito momento. Nosotros estamos preguntando, incluso, exigiendo, conocer cómo los dólares que se pagan por concepto de impuestos son gastados, Si hay buenas soluciones en salud saliendo de sus laboratorios, y si aquellos ejerciendo el liderazgo nacional esán haciendo todo lo que pueden y deben.

Y para usted en el sector privado, -- esta reunión, de hecho, está siendo patrocinada por una compañía farmacéutica -- independientemente de si es usted un fabricante de fármacos, la industria médica, una compañía de seguros, un banco, lo que sea, les reitero que el periodismo, los medios, van a interrogarlo, cuestionarlo, examinarlo, le guste o no. Esto si y solo si, se trata de un buen ejercicio y práctica del periodismo. Serán indagados al respecto de la seguridad y efectividad con que aseveran sus medicinas, y se les cuestionará sobre el por qué son tan caras convirtiéndose incosteables para aquellos en África que desesperadamente las necesitan.

Y no deberían sentirse intimidados o molestos por estos exámenes, por el contrario, deberían valorarlos, porque estos se constituyen en bienes y valores en el futuro inmediato de nuestra lucha contra la epidemia.

Pero primero, hay unas limitantes por el lado de los medios que quisiera mencionar. En el mundo poderoso la mayoría de organizaciones y empresas de medios -- periódicos, radio, páginas web -- han sido engullidas por las grandes corporaciones. Es muy raro encontrar en el acaudalado y poderoso mundo corporativo de los medios de comunicación, un negocio de carácter familiar, y de grandes repercusiones. Lo que quiere decir que nuestros jefes esperan que nosotros alcanzemos ciertos márgenes, marcadores o indicios de producción y calidad, dado un flujo de mercado. Para lo cual debemos ser extremadamente receptivos, estar veinticuatro horas al día, estar ahí todo el tiempo. ¡Acceso total! Estaremos ahí, en tu sala. Y lo que sufre en esta atmósfera de inmediatez es el análisis. Lo que perdemos en esta búsqueda desenfrenada de lo novedoso, es lo profundo. Los medios en el mundo acaudalado se están convitiendo en simplistas, superficiales y enfocados en las celebridades y el amarillismo, todo esto incrementándose cada día más.

En el mundo en desarrollo gran parte de los medios son propiedad del gobierno o están bajo un estricto control. Los denominados medios comunitarios usualmente terminan siendo propiedad de magnates o empresarios locales, incluso algunos con relaciones o vínculos sombríos con delincuencia o criminales. La infraestructura de los medios en el hemisferio sur son generalmente bastantes pobres y requiere de muchas agallas ser un reportero en la mayoría del mundo en desarrollo.

Fui galardonada con un premio Pulitzer por mi cubrimiento de la epidemia del Ébola en Kikwit, Zaire. Y durante años, muchas personas se me acercaron y me dijeron, "¡Oh dios mío, fuiste muy valiente! Estuviste viviendo en medio de una terrible epidemia durante tres semanas!"

Eso no es valor, amigos, porque en todo momento tuve conmigo mi pasaporte de los Estados Unidos, un fajo de billetes, una tonelada de tarjetas de crédito, y una base que parecía estar en otro planeta, con las comodidades respectivas. Nada que ver con lo que mis colegas ciudadanos de los países en desarrollo deben hacer para vivir y sobrevivir en el cubrimiento de esta o cualquier otra epidemia.

Las intimidaciones hacia la prensa se están expandiendo en África en este momento principalmente por el conflicto en el Congo. Actualmente, siete países o grupos guerrilleros tiene fuerzas de combate en el Congo, y probablemente unos seis adicionales están sirviendo de guarnición en sus territorios a guerillas y combatientes. De hecho, al menos seis más están supliendo de manera activa armamento a los actores del conflicto. Existe una tremenda amenaza que este conflicto pudiera expandirse, apoderándose de África. Peleado, a propósito, principalmente por diamantes.

Las implicaciones que esto tiene para el cubrimiento del SIDA, es que en un ambiente como este, se necesita de mucho valor para cuestionar, investigar y exigir respuestas, pruebas, datos. En junio, estuve en Zimbabwe averiguando sobre el SIDA en un área rural, justo antes de las elecciones locales. Mientras lo hacía, un grupo de matones de la ZANU amenazaron con matarme -- simplemente porque estaba preguntado e investigando sobre fallas del gobierno para represar la oleada del virus. Cuando me ocurren amenazas como esta, puedo contar siempre con mi piel blanca, mi pasaporte americano, y el dinero para comprar un tiquete de vuelta a casa. Finalmente, no tengo nada que temer. Hice y publiqué mi historia y mis denuncias, lejos de allí, fuera y libre de todo peligro. Pero de haber sido una reportera local, no nubiera tenido esa opción.

Los hechos deben ser escuchados. Un grupo de doctores que trabajan en el este de África publicaron información desconsoladora, describiendo la agonía de ser terapeutas absolutamente imposibilitados ante una plaga -- sentimientos de frustración, de cinismo, de entumecimiento emocional, y un porcentaje cada vez mayor de fallos en la práctica de todas las formas de la medicina. Y a nivel de las villas y los poblados, Gabriel Rugalema ha escrito crónicas donde narra la erradicación completa de la estructura del clan tribal, con el colapso de la herencia, fábricas sociales, la moral y la producción agrícola. Y describe a estos huérfanos del SIDA como niños anárquicos y desordenados que se convierten en jóvenes y adultos sin norte.

Las preguntas deben ser hechas. Las más importantes: ¿Cuál es la estrategia? ¿Cómo podemos detener o aminorar su avance y sus efectos en la ausencia de una vacuna, anticuerpo o cura? Porque desconozco de otras preguntas que tenga más importancia para los medios actualmente. Después de todo, no existe otra fuerza en la Tierra -- ni guerras, ni hambrunas, ni genocidios -- que esté matando a tantos millones de personas como lo esta haciendo este maldito microbio.

Si huviera habido un periodista cubriendo la plaga del siglo catorce, una de las preguntas que desearía hubiera hecho sería, "¿De qué manera el quemar a otro judío en la estaca detiene esta plaga?"

Defoe nos contó de la corrupción que existía en Londrés durante la plaga. De los doctores que engañaban a sus pacientes, mayoritariamente de clases bajas, con remedios falsos, e incluso, en algnas ocasiones, con consecuencias fatales para el paciente por el engaño de la droga suministrada. Nos contó de la aristocracia que escapó despavorida a la campiña y abandonó a Londrés y sus enfermos congéneres. Y a pesar de ser Defoe de una generación posterior a los sucesos, él todavía señalaba al rico, al descorazonado, al cruel, por su indiferencia y egoísmo.

Diría yo que la prensa y los medios tienen la obligación de revelar esos tipos de tendencias, de manera actual e inmediata, en tiempo real, en los distintos escenarios de nuestra plaga moderna. Los líderes deben ser considerados responsables. La corrupción debe ser expuesta. La ineptitud y el protagonismo deben ser señalados. Y donde quiera que exista, el éxito o éxitos en esta lucha deben ser conocidos y compartidos por todos, seguidos por esta pregunta: "¿Si funcionó aquí, por qué no funcionará acá?"

"Que no nos permitamos equivocarnos," dijo Nelson Mandela. "El SIDA que persiste hoy en África, está reclamando más vidas que la suma total de todas las guerras, hambrunas, inundaciones, con todos los estragos de otras epidemias mortales como la malaria. Esta devastando y desolando familias y comunidades."

Y en el medio periodístico, eso es una gran historia.

Laurie Garrett es una escritora médica y científica para "Newsday", ganadora del premio Pulitzer, y autora del exitoso libro "El advenimiento de la Plaga", publicado en 1995. Su nuevo libro, Traicionar la Conianza: El colapso de la salud pública global", acaba de ser publicado.

El SIDA es el problema número uno en el mundo actual. El nivel de crisis de la enfermedad se convierte en potencial destructor de logros económicos, minar la estabilidad social, y crear una mayor incertidumbre y ambigüedad política, así como eventualmente, la inhabilidad del resto del mundo de contenerla en un solo continente -- porque no puede ser sellada en África, ya esta circulando en otras partes del mundo, particularmente en el subcontinete de India y Pakistán -- Es enorme. Es la peor crisis de salud mundial en al menos 6, 7 siglos de historia de la humanidad. Y no es solamente una crisis en el y del campo de la salud. Los medios están prestando finalmente su atención a esto. Lo felicito a usted y sus colegas por hacer esto, pero el problema no va a desaparecer, y espero que los medios tampoco lo hagan, porque ustedes son la pieza clave en los progresos que podamos adelantar en esta materia.

Fuente:
Página web de Journalismjobs.com.

Para más información contacte a:
Laurie Garrett
E-mail: tgagnon@thelavinagency.com

Comments

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Yo quero que sepas que te envio de todo corazon, mis grandes saludos por esta importante iniciativa de comunicacion encorajadora para todos los visionários y los que asi lo desejam en lo que diz respecto a su contribuicion indispensable en la lucha sin fronteras contra la pandemia de SIDA.

Américo José Ubisse

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Muy bien este artículo. Ojalará lo leyeran el mayor número de periodistas, pues en él se cuestiona la labor superficial que en ocasiones se realiza

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El texto de Laurie Garret me permitió reflexionar también sobre la forma que los medios de comunicación "estigmatizan" a las personas que viven con vih-sida.
Por ejemplo, en la provincia de Catamarca, una región pobre del noroeste de la República Argentina que limita con el norte de Chile y en cercanías de Bolivia, se organizaciones no gubernamentales trabajan para brindar medicamentes y por ende, fortalecer las estrategias de adherencia pero se encuentran con algunas dificultades socio-culturales.
En los últimos meses del año 2002, y el actual año 2003, las estadisticas oficiales y las elaboradas por organizaciones no gubernamentales (ong) señalan que un grupo de personas que viven con vih-sida, no retiran sus medicamentos gratuitos y provistos por el estado nacional , debido "al qué dirán" o "porque en la oficina de salud pública del Hospital, cuando retiramos los medicamentos, todos nos conocen y después van a divulgar nuestra enfermedad" señalan algunas personas con vih-sida catamarqueñas.
En otros términos, en las poblaciones pequeñas, donde los habitantes y familias se conocen , el tema del Sida es una cuestión a resolver en los espacios publicos.
Actualmente, ong locales, trabajan para cambiar dicha situación con la estrategia de enviar los medicamentos a las personas afectadas en sus hogares directamente.
Atte. Licenciado Hector Daniel Nieva, provincia de Catamarfca, República Argentina.

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creo que es muy groso che lo que permiten de hacer en esta nacion constitudinable lo tratare de perfeccionarlo como fidel castro IDOLO

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creo que es muy groso che lo que permiten de hacer en esta nacion constitudinable lo tratare de perfeccionarlo como fidel castro IDOLO

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creo que es muy groso che lo que permiten de hacer en esta nacion constitudinable lo tratare de perfeccionarlo como fidel castro IDOLO

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