Consumo de alcohol por parte de los jóvenes
La Recomendación establece los criterios fundamentales de la elaboración de estrategias de los Estados miembros para hacer frente a este problema. El objetivo principal es sensibilizar a todos los interesados, y en particular a los jóvenes, sobre los problemas relacionados con el consumo de alcohol y desarrollar instrumentos de promoción de la salud. Este planteamiento abarca los diferentes ámbitos de interés: las escuelas, los centros deportivos, los movimientos juveniles, etc.
Según la Recomendación, los principales ejes de estas estrategias deberían ser los siguientes:
- Promover la investigación sobre todos los aspectos de los problemas vinculados al consumo de alcohol por parte de los jóvenes a fin de determinar y evaluar las medidas para hacerles frente.
- Garantizar que las políticas generales de promoción de la salud destinadas a todos los grupos interesados (niños, adolescentes, padres, profesores, etc.) tomen en consideración el problema del alcohol.
- Fomentar un enfoque multisectorial destinado a informar a los jóvenes sobre el alcohol, con la participación, en su caso, de los servicios de educación, sanidad y juventud, los organismos responsables del cumplimiento de la ley, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los medios de comunicación, etc.
- Fomentar la producción de material de sensibilización destinado a los niños, los adolescentes y los padres.
- Incrementar la participación de los jóvenes en las acciones y las políticas relacionadas con su salud; poner en marcha iniciativas destinadas a llamar la atención de los jóvenes sobre los riesgos de la conducción en estado de ebriedad.
- Actuar sin demora contra la venta ilegal de alcohol a menores de edad.
La Recomendación establece los criterios fundamentales de la elaboración de estrategias de los Estados miembros para hacer frente a este problema. El objetivo principal es sensibilizar a todos los interesados, y en particular a los jóvenes, sobre los problemas relacionados con el consumo de alcohol y desarrollar instrumentos de promoción de la salud. Este planteamiento abarca los diferentes ámbitos de interés: las escuelas, los centros deportivos, los movimientos juveniles, etc.
Según la Recomendación, los principales ejes de estas estrategias deberían ser los siguientes:
- Promover la investigación sobre todos los aspectos de los problemas vinculados al consumo de alcohol por parte de los jóvenes a fin de determinar y evaluar las medidas para hacerles frente.
- Garantizar que las políticas generales de promoción de la salud destinadas a todos los grupos interesados (niños, adolescentes, padres, profesores, etc.) tomen en consideración el problema del alcohol.
- Fomentar un enfoque multisectorial destinado a informar a los jóvenes sobre el alcohol, con la participación, en su caso, de los servicios de educación, sanidad y juventud, los organismos responsables del cumplimiento de la ley, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los medios de comunicación, etc.
- Fomentar la producción de material de sensibilización destinado a los niños, los adolescentes y los padres.
- Incrementar la participación de los jóvenes en las acciones y las políticas relacionadas con su salud; poner en marcha iniciativas destinadas a llamar la atención de los jóvenes sobre los riesgos de la conducción en estado de ebriedad.
- Actuar sin demora contra la venta ilegal de alcohol a menores de edad.
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