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Utilidad del Género Poecilia SP. como Biocontrolador del Dengue
Resumen
El dengue es un importante problema de salud pública. Es una enfermedad viral endémica y epidémica cuyo vector epidémico más común en el mundo es el mosquito Aedes aegypti, el cual se ha adaptado perfectamente al ambiente humano, encontrando multitud de criaderos y condiciones ideales dentro y alrededor de los domicilios. El hombre es el huésped más susceptible y al adquirir la enfermedad puede desarrollar desde cuadros clínicos asintomático hasta la muerte. A la fecha no hay una vacuna disponible ni existe tratamiento específico para la enfermedad.
En El Salvador, en los últimos años se han presentado varias epidemias. En el año 2000 se reportaron 2,827 casos de dengue clásico, 411 de dengue hemorrágico y 5 fallecidos; en el año 2002 se reportaron 4,671 casos de dengue clásico, 405 de dengue hemorrágico y 11 fallecidos. Esta enfermedad viene azotando no solo a la población salvadoreña, sino a varias regiones de Centroamérica y el Mundo, en especial en los países en vía de desarrollo.
Las estrategias implementadas a la fecha, principalmente las acciones basadas en controles de tipo químico, además de representar un alto costo y una difícil aceptación por parte de la población, no han sido suficientes para controlar este mortal vector. Es por eso que diferentes organismos internacionales interesados en el tema están en la búsqueda de alternativas más efectivas, fundamentadas en los procesos de organización y participación comunitaria que permitan el involucramiento y apropiación por parte de las mismas personas y garantice su sostenibilidad en el tiempo.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a través del Proyecto Change de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED), y en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador, vienen promoviendo la evaluación e implementación de este tipo de alternativas y/o estrategias que involucren y promuevan la participación individual, familiar y comunitaria a través de la Metodología de Negociación de Prácticas Mejoradas (NEPRAM), las cuales buscan promover cambios de conducta sostenibles en la población salvadoreña. Dichas prácticas sujeto de negociación surgen de un proceso previo de investigación formativa que rescata los principios, valores, conocimientos y recursos propios de cada persona, familia y comunidad. Lo ideal en los procesos de negociación es permitir que las personas tengan diferentes opciones y puedan, por lo menos, realizar una de ella y contribuir desde su propio ambiente en la tarea de prevenir el dengue.
Por todo lo anterior y en busca de nuevas opciones de negociación, se hizo necesario explorar la alternativa de los peces para el control biológico del Aedes. El trabajo de se realizó específicamente con el género Poecilia, el cual ha sido identificado por investigadores de CENDEPESCA – Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con personal del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, como una especie de fácil reproducción, que no presenta riesgo ecológico en caso de liberación accidental, y cuyos hábitos depredadores parecen mostrar preferencia hacia las larvas de mosquito Aedes aegypti.
Específicamente se buscaba evaluar si el Poecilia sp. se podía alimentar de estadios acuáticos del Ae. aegypti (larvas y pupas) y determinar la nocividad de distintas concentraciones de cloro presentes en el agua de tubería (especialmente a nivel urbano) sobre peces de este género en condiciones de laboratorio.
Los resultados concluyeron que aunque esta especie de pez si consume estadios acuáticos de aedes (principalmente larvas por ser de menor tamaño que las pupas), niveles de cloro alrededor de 0.6 mgL. o mayores, ocasionan un 100% de mortalidad, y esta es la concentración promedio suministrada por la red en áreas urbanas. El desarrollo de estrategias y su incorporación en áreas urbanas no parece una opción demasiado factible (costo eficaz), ni muy prometedora, por las diversas dificultades observadas en relación a la fragilidad de la especie para este tipo de ambientes, en especial la dificultad para manejar los diferentes niveles de cloro dependientes no solo del nivel que se suministra a través de la red, sino del proceso metabólico propio que demanda por lo menos de 4 a 6 horas para alcanzar niveles óptimos de seguridad para el pez (decloración) e implica necesariamente sacar a los peces de este hábitat con todos las dificultades adicionales para su adecuado manejo.
El pez demostró ser muy frágil para ciertos cambios de temperatura. No fueron evaluadas, -pero resultan de importancia según la literatura- otras variables tales como condiciones previas de alimentación, adaptación al nuevo hábitat, pH, transporte y manipulación, etc. Adicionalmente, el proceso educativo requerido para facilitar la implementación de esta estrategia en áreas urbanas, sería bastante complejo y de difícil seguimiento, monitoreo y sostenibilidad.
Esta investigación es resultado del trabajo de grupo de investigadores integrado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social – Unidad de Control de Vectores, Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura -; CENDEPESCA del Ministerio de Agricultura y Ganadería; Escuela de Biología de la Universidad de El Salvador y Equipo Técnico del Proyecto Change AED/USAID.
En El Salvador, en los últimos años se han presentado varias epidemias. En el año 2000 se reportaron 2,827 casos de dengue clásico, 411 de dengue hemorrágico y 5 fallecidos; en el año 2002 se reportaron 4,671 casos de dengue clásico, 405 de dengue hemorrágico y 11 fallecidos. Esta enfermedad viene azotando no solo a la población salvadoreña, sino a varias regiones de Centroamérica y el Mundo, en especial en los países en vía de desarrollo.
Las estrategias implementadas a la fecha, principalmente las acciones basadas en controles de tipo químico, además de representar un alto costo y una difícil aceptación por parte de la población, no han sido suficientes para controlar este mortal vector. Es por eso que diferentes organismos internacionales interesados en el tema están en la búsqueda de alternativas más efectivas, fundamentadas en los procesos de organización y participación comunitaria que permitan el involucramiento y apropiación por parte de las mismas personas y garantice su sostenibilidad en el tiempo.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a través del Proyecto Change de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED), y en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador, vienen promoviendo la evaluación e implementación de este tipo de alternativas y/o estrategias que involucren y promuevan la participación individual, familiar y comunitaria a través de la Metodología de Negociación de Prácticas Mejoradas (NEPRAM), las cuales buscan promover cambios de conducta sostenibles en la población salvadoreña. Dichas prácticas sujeto de negociación surgen de un proceso previo de investigación formativa que rescata los principios, valores, conocimientos y recursos propios de cada persona, familia y comunidad. Lo ideal en los procesos de negociación es permitir que las personas tengan diferentes opciones y puedan, por lo menos, realizar una de ella y contribuir desde su propio ambiente en la tarea de prevenir el dengue.
Por todo lo anterior y en busca de nuevas opciones de negociación, se hizo necesario explorar la alternativa de los peces para el control biológico del Aedes. El trabajo de se realizó específicamente con el género Poecilia, el cual ha sido identificado por investigadores de CENDEPESCA – Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con personal del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, como una especie de fácil reproducción, que no presenta riesgo ecológico en caso de liberación accidental, y cuyos hábitos depredadores parecen mostrar preferencia hacia las larvas de mosquito Aedes aegypti.
Específicamente se buscaba evaluar si el Poecilia sp. se podía alimentar de estadios acuáticos del Ae. aegypti (larvas y pupas) y determinar la nocividad de distintas concentraciones de cloro presentes en el agua de tubería (especialmente a nivel urbano) sobre peces de este género en condiciones de laboratorio.
Los resultados concluyeron que aunque esta especie de pez si consume estadios acuáticos de aedes (principalmente larvas por ser de menor tamaño que las pupas), niveles de cloro alrededor de 0.6 mgL. o mayores, ocasionan un 100% de mortalidad, y esta es la concentración promedio suministrada por la red en áreas urbanas. El desarrollo de estrategias y su incorporación en áreas urbanas no parece una opción demasiado factible (costo eficaz), ni muy prometedora, por las diversas dificultades observadas en relación a la fragilidad de la especie para este tipo de ambientes, en especial la dificultad para manejar los diferentes niveles de cloro dependientes no solo del nivel que se suministra a través de la red, sino del proceso metabólico propio que demanda por lo menos de 4 a 6 horas para alcanzar niveles óptimos de seguridad para el pez (decloración) e implica necesariamente sacar a los peces de este hábitat con todos las dificultades adicionales para su adecuado manejo.
El pez demostró ser muy frágil para ciertos cambios de temperatura. No fueron evaluadas, -pero resultan de importancia según la literatura- otras variables tales como condiciones previas de alimentación, adaptación al nuevo hábitat, pH, transporte y manipulación, etc. Adicionalmente, el proceso educativo requerido para facilitar la implementación de esta estrategia en áreas urbanas, sería bastante complejo y de difícil seguimiento, monitoreo y sostenibilidad.
Esta investigación es resultado del trabajo de grupo de investigadores integrado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social – Unidad de Control de Vectores, Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura -; CENDEPESCA del Ministerio de Agricultura y Ganadería; Escuela de Biología de la Universidad de El Salvador y Equipo Técnico del Proyecto Change AED/USAID.
Fuente
Material entregado a La Iniciativa de Comunicación por The Change Project.
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El dengue es un importante problema de salud pública. Es una enfermedad viral endémica y epidémica cuyo vector epidémico más común en el mundo es el mosquito Aedes aegypti, el cual se ha adaptado perfectamente al ambiente humano, encontrando multitud de criaderos y condiciones ideales dentro y alrededor de los domicilios. El hombre es el huésped más susceptible y al adquirir la enfermedad puede desarrollar desde cuadros clínicos asintomático hasta la muerte. A la fecha no hay una vacuna disponible ni existe tratamiento específico para la enfermedad.
En El Salvador, en los últimos años se han presentado varias epidemias. En el año 2000 se reportaron 2,827 casos de dengue clásico, 411 de dengue hemorrágico y 5 fallecidos; en el año 2002 se reportaron 4,671 casos de dengue clásico, 405 de dengue hemorrágico y 11 fallecidos. Esta enfermedad viene azotando no solo a la población salvadoreña, sino a varias regiones de Centroamérica y el Mundo, en especial en los países en vía de desarrollo.
Las estrategias implementadas a la fecha, principalmente las acciones basadas en controles de tipo químico, además de representar un alto costo y una difícil aceptación por parte de la población, no han sido suficientes para controlar este mortal vector. Es por eso que diferentes organismos internacionales interesados en el tema están en la búsqueda de alternativas más efectivas, fundamentadas en los procesos de organización y participación comunitaria que permitan el involucramiento y apropiación por parte de las mismas personas y garantice su sostenibilidad en el tiempo.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a través del Proyecto Change de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED), y en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador, vienen promoviendo la evaluación e implementación de este tipo de alternativas y/o estrategias que involucren y promuevan la participación individual, familiar y comunitaria a través de la Metodología de Negociación de Prácticas Mejoradas (NEPRAM), las cuales buscan promover cambios de conducta sostenibles en la población salvadoreña. Dichas prácticas sujeto de negociación surgen de un proceso previo de investigación formativa que rescata los principios, valores, conocimientos y recursos propios de cada persona, familia y comunidad. Lo ideal en los procesos de negociación es permitir que las personas tengan diferentes opciones y puedan, por lo menos, realizar una de ella y contribuir desde su propio ambiente en la tarea de prevenir el dengue.
Por todo lo anterior y en busca de nuevas opciones de negociación, se hizo necesario explorar la alternativa de los peces para el control biológico del Aedes. El trabajo de se realizó específicamente con el género Poecilia, el cual ha sido identificado por investigadores de CENDEPESCA – Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con personal del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, como una especie de fácil reproducción, que no presenta riesgo ecológico en caso de liberación accidental, y cuyos hábitos depredadores parecen mostrar preferencia hacia las larvas de mosquito Aedes aegypti.
Específicamente se buscaba evaluar si el Poecilia sp. se podía alimentar de estadios acuáticos del Ae. aegypti (larvas y pupas) y determinar la nocividad de distintas concentraciones de cloro presentes en el agua de tubería (especialmente a nivel urbano) sobre peces de este género en condiciones de laboratorio.
Los resultados concluyeron que aunque esta especie de pez si consume estadios acuáticos de aedes (principalmente larvas por ser de menor tamaño que las pupas), niveles de cloro alrededor de 0.6 mgL. o mayores, ocasionan un 100% de mortalidad, y esta es la concentración promedio suministrada por la red en áreas urbanas. El desarrollo de estrategias y su incorporación en áreas urbanas no parece una opción demasiado factible (costo eficaz), ni muy prometedora, por las diversas dificultades observadas en relación a la fragilidad de la especie para este tipo de ambientes, en especial la dificultad para manejar los diferentes niveles de cloro dependientes no solo del nivel que se suministra a través de la red, sino del proceso metabólico propio que demanda por lo menos de 4 a 6 horas para alcanzar niveles óptimos de seguridad para el pez (decloración) e implica necesariamente sacar a los peces de este hábitat con todos las dificultades adicionales para su adecuado manejo.
El pez demostró ser muy frágil para ciertos cambios de temperatura. No fueron evaluadas, -pero resultan de importancia según la literatura- otras variables tales como condiciones previas de alimentación, adaptación al nuevo hábitat, pH, transporte y manipulación, etc. Adicionalmente, el proceso educativo requerido para facilitar la implementación de esta estrategia en áreas urbanas, sería bastante complejo y de difícil seguimiento, monitoreo y sostenibilidad.
Esta investigación es resultado del trabajo de grupo de investigadores integrado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social – Unidad de Control de Vectores, Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura -; CENDEPESCA del Ministerio de Agricultura y Ganadería; Escuela de Biología de la Universidad de El Salvador y Equipo Técnico del Proyecto Change AED/USAID.
En El Salvador, en los últimos años se han presentado varias epidemias. En el año 2000 se reportaron 2,827 casos de dengue clásico, 411 de dengue hemorrágico y 5 fallecidos; en el año 2002 se reportaron 4,671 casos de dengue clásico, 405 de dengue hemorrágico y 11 fallecidos. Esta enfermedad viene azotando no solo a la población salvadoreña, sino a varias regiones de Centroamérica y el Mundo, en especial en los países en vía de desarrollo.
Las estrategias implementadas a la fecha, principalmente las acciones basadas en controles de tipo químico, además de representar un alto costo y una difícil aceptación por parte de la población, no han sido suficientes para controlar este mortal vector. Es por eso que diferentes organismos internacionales interesados en el tema están en la búsqueda de alternativas más efectivas, fundamentadas en los procesos de organización y participación comunitaria que permitan el involucramiento y apropiación por parte de las mismas personas y garantice su sostenibilidad en el tiempo.
La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a través del Proyecto Change de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED), y en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador, vienen promoviendo la evaluación e implementación de este tipo de alternativas y/o estrategias que involucren y promuevan la participación individual, familiar y comunitaria a través de la Metodología de Negociación de Prácticas Mejoradas (NEPRAM), las cuales buscan promover cambios de conducta sostenibles en la población salvadoreña. Dichas prácticas sujeto de negociación surgen de un proceso previo de investigación formativa que rescata los principios, valores, conocimientos y recursos propios de cada persona, familia y comunidad. Lo ideal en los procesos de negociación es permitir que las personas tengan diferentes opciones y puedan, por lo menos, realizar una de ella y contribuir desde su propio ambiente en la tarea de prevenir el dengue.
Por todo lo anterior y en busca de nuevas opciones de negociación, se hizo necesario explorar la alternativa de los peces para el control biológico del Aedes. El trabajo de se realizó específicamente con el género Poecilia, el cual ha sido identificado por investigadores de CENDEPESCA – Ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con personal del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, como una especie de fácil reproducción, que no presenta riesgo ecológico en caso de liberación accidental, y cuyos hábitos depredadores parecen mostrar preferencia hacia las larvas de mosquito Aedes aegypti.
Específicamente se buscaba evaluar si el Poecilia sp. se podía alimentar de estadios acuáticos del Ae. aegypti (larvas y pupas) y determinar la nocividad de distintas concentraciones de cloro presentes en el agua de tubería (especialmente a nivel urbano) sobre peces de este género en condiciones de laboratorio.
Los resultados concluyeron que aunque esta especie de pez si consume estadios acuáticos de aedes (principalmente larvas por ser de menor tamaño que las pupas), niveles de cloro alrededor de 0.6 mgL. o mayores, ocasionan un 100% de mortalidad, y esta es la concentración promedio suministrada por la red en áreas urbanas. El desarrollo de estrategias y su incorporación en áreas urbanas no parece una opción demasiado factible (costo eficaz), ni muy prometedora, por las diversas dificultades observadas en relación a la fragilidad de la especie para este tipo de ambientes, en especial la dificultad para manejar los diferentes niveles de cloro dependientes no solo del nivel que se suministra a través de la red, sino del proceso metabólico propio que demanda por lo menos de 4 a 6 horas para alcanzar niveles óptimos de seguridad para el pez (decloración) e implica necesariamente sacar a los peces de este hábitat con todos las dificultades adicionales para su adecuado manejo.
El pez demostró ser muy frágil para ciertos cambios de temperatura. No fueron evaluadas, -pero resultan de importancia según la literatura- otras variables tales como condiciones previas de alimentación, adaptación al nuevo hábitat, pH, transporte y manipulación, etc. Adicionalmente, el proceso educativo requerido para facilitar la implementación de esta estrategia en áreas urbanas, sería bastante complejo y de difícil seguimiento, monitoreo y sostenibilidad.
Esta investigación es resultado del trabajo de grupo de investigadores integrado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social – Unidad de Control de Vectores, Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura -; CENDEPESCA del Ministerio de Agricultura y Ganadería; Escuela de Biología de la Universidad de El Salvador y Equipo Técnico del Proyecto Change AED/USAID.
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