Hora de leer
2 minutes
Estigma y Discriminación
Resumen
El informe anual "Situación de la epidemia de SIDA", publicado en 2005 por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), da a conocer las últimas novedades de la epidemia mundial de SIDA. Dedica en esta ocasión un aapítulo al efecto de la estigmatización en la expansión de la epidemia.
Según el informe, el estigma del VIH y la discriminación resultante, real o temida, quizá han demostrado ser los obstáculos más difíciles para la prevención eficaz del VIH. El estigma y la discriminación simultáneos reducen la eficacia de los esfuerzos para controlar la epidemia mundial y crean un clima ideal para que ésta avance aún más.
El estigma del VIH surge tanto del miedo como de asociar el SIDA con las relaciones sexuales, la enfermedad y la muerte, y con comportamientos que pueden ser ilegales, prohibidos o tabú, tales como las relaciones sexuales pre y extramatrimoniales, la industria del sexo, las relaciones sexuales entre varones, y el consumo de drogas intravenosas.
También es producto de la falta de sensibilización y conocimientos sobre el VIH. Un estigma de este tipo puede alimentar la necesidad de crear chivos expiatorios, de culpar o castigar a ciertas personas o grupos. El estigma se nutre de prejuicios existentes y situaciones de exclusión que marginan aun más a personas que ya de por sí podrían ser más vulnerables a la infección por el VIH. El miedo al estigma también disuade a las personas que viven con el VIH de desempeñar un papel vital de primera línea en los esfuerzos de prevención.
El estigma impulsa a las personas a actuar de un modo tal que perjudica directamente a otras y les niega servicios o derechos; esas acciones adoptan la forma de discriminación relacionada con el VIH. El estigma impide que muchas personas puedan negociar unas relaciones sexuales seguras, se sometan a la prueba del VIH, revelen su estado serológico a su pareja o soliciten tratamiento, incluso aunque haya servicios de prevención disponibles.
El estigma del VIH surge tanto del miedo como de asociar el SIDA con las relaciones sexuales, la enfermedad y la muerte, y con comportamientos que pueden ser ilegales, prohibidos o tabú, tales como las relaciones sexuales pre y extramatrimoniales, la industria del sexo, las relaciones sexuales entre varones, y el consumo de drogas intravenosas.
También es producto de la falta de sensibilización y conocimientos sobre el VIH. Un estigma de este tipo puede alimentar la necesidad de crear chivos expiatorios, de culpar o castigar a ciertas personas o grupos. El estigma se nutre de prejuicios existentes y situaciones de exclusión que marginan aun más a personas que ya de por sí podrían ser más vulnerables a la infección por el VIH. El miedo al estigma también disuade a las personas que viven con el VIH de desempeñar un papel vital de primera línea en los esfuerzos de prevención.
El estigma impulsa a las personas a actuar de un modo tal que perjudica directamente a otras y les niega servicios o derechos; esas acciones adoptan la forma de discriminación relacionada con el VIH. El estigma impide que muchas personas puedan negociar unas relaciones sexuales seguras, se sometan a la prueba del VIH, revelen su estado serológico a su pareja o soliciten tratamiento, incluso aunque haya servicios de prevención disponibles.
PDFLink
Fuente
Tomado del informe Situación de la epidemia de SIDA 2005.
El informe anual "Situación de la epidemia de SIDA", publicado en 2005 por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA (ONUSIDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), da a conocer las últimas novedades de la epidemia mundial de SIDA. Dedica en esta ocasión un aapítulo al efecto de la estigmatización en la expansión de la epidemia.
Según el informe, el estigma del VIH y la discriminación resultante, real o temida, quizá han demostrado ser los obstáculos más difíciles para la prevención eficaz del VIH. El estigma y la discriminación simultáneos reducen la eficacia de los esfuerzos para controlar la epidemia mundial y crean un clima ideal para que ésta avance aún más.
El estigma del VIH surge tanto del miedo como de asociar el SIDA con las relaciones sexuales, la enfermedad y la muerte, y con comportamientos que pueden ser ilegales, prohibidos o tabú, tales como las relaciones sexuales pre y extramatrimoniales, la industria del sexo, las relaciones sexuales entre varones, y el consumo de drogas intravenosas.
También es producto de la falta de sensibilización y conocimientos sobre el VIH. Un estigma de este tipo puede alimentar la necesidad de crear chivos expiatorios, de culpar o castigar a ciertas personas o grupos. El estigma se nutre de prejuicios existentes y situaciones de exclusión que marginan aun más a personas que ya de por sí podrían ser más vulnerables a la infección por el VIH. El miedo al estigma también disuade a las personas que viven con el VIH de desempeñar un papel vital de primera línea en los esfuerzos de prevención.
El estigma impulsa a las personas a actuar de un modo tal que perjudica directamente a otras y les niega servicios o derechos; esas acciones adoptan la forma de discriminación relacionada con el VIH. El estigma impide que muchas personas puedan negociar unas relaciones sexuales seguras, se sometan a la prueba del VIH, revelen su estado serológico a su pareja o soliciten tratamiento, incluso aunque haya servicios de prevención disponibles.
El estigma del VIH surge tanto del miedo como de asociar el SIDA con las relaciones sexuales, la enfermedad y la muerte, y con comportamientos que pueden ser ilegales, prohibidos o tabú, tales como las relaciones sexuales pre y extramatrimoniales, la industria del sexo, las relaciones sexuales entre varones, y el consumo de drogas intravenosas.
También es producto de la falta de sensibilización y conocimientos sobre el VIH. Un estigma de este tipo puede alimentar la necesidad de crear chivos expiatorios, de culpar o castigar a ciertas personas o grupos. El estigma se nutre de prejuicios existentes y situaciones de exclusión que marginan aun más a personas que ya de por sí podrían ser más vulnerables a la infección por el VIH. El miedo al estigma también disuade a las personas que viven con el VIH de desempeñar un papel vital de primera línea en los esfuerzos de prevención.
El estigma impulsa a las personas a actuar de un modo tal que perjudica directamente a otras y les niega servicios o derechos; esas acciones adoptan la forma de discriminación relacionada con el VIH. El estigma impide que muchas personas puedan negociar unas relaciones sexuales seguras, se sometan a la prueba del VIH, revelen su estado serológico a su pareja o soliciten tratamiento, incluso aunque haya servicios de prevención disponibles.
- Inicie sesión para enviar comentarios