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La educación para los desastres

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Resumen

En las últimas tres décadas (1970-1990), se produjo un incremento de las pérdidas económicas y sociales provocadas por la acción de fenómenos naturales extremos. Por ello, en 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró la década de 1990 como el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN), amparada en la Resolución 44/236. Esta acción es considerada el primer esfuerzo de carácter universal en función de la prevención y mitigación de los desastres; e indicó la creciente responsabilidad del ser humano como elemento regulador del nivel de exposición, ordenamiento y uso del ambiente.

 

 

El sector educación en América, desde hace varios años ha introducido la dimensión de ambiente y desastres al trabajo educativo en todos los niveles. La preparación y los resultados que se muestran, así como la capacidad adquirida por las instituciones y organismos para atender las primeras necesidades (rescatar a los sobrevivientes; atender a los heridos, apagar los incendios y controlar los escapes de sustancias peligrosas; brindar albergue, agua y alimentación a los damnificados; evacuar a las personas a lugares más seguros; establecer comunicaciones; resguardar la seguridad y el orden público; identificar y disponer de los cadáveres; entre otros) parece no ser suficientes para una población en el manejo adecuado de los desastres.

 

 

Se ha confirmado en estos últimos años que el desarrollo y la formación de la personalidad en los alumnos que participan activamente en la protección del ambiente y prevención de desastres, dependen de múltiples influencias, pero una de las más importantes es el proceso enseñanza-aprendizaje en la escuela y su vinculación con la familia y la comunidad.

Fuente
Tomado del sitio web del EIRD.

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