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Medios y Empoderamiento de las Comunidades para el Cambio Social

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Resumen

Tesis presentada a la Universidad de Manchester para optar al grado de PhD en la Facultad de Educación. El texto corresponde el Capítulo 5, "Comunicación participativa y para el desarrollo en Zimbabwe", y es un estudio de caso del Fondo de Mujeres Cinestas de África (AWFT, sigla en inglés). El objetivo del Proyecto de Participación en la Producción era darle a mujeres de zonas rurales acceso a medios para realizar producciones. Se esperaba también que contrarrestara las grandes desigualdades inherentes al control central de la producción para los medios.

 

Los beneficios de adoptar la metodología participativa eran de dos tipos. A través del proceso de producción se podía empoderar a las mujeres. Era una oportunidad para que las mujeres pudieran determinar cómo querían ser vistas y retratadas. La producción era vista entonces como un proceso que buscaba darles voz y crear un ambiente en el que se valorara y respetara la voz y la perspectiva de cada individuo.

 

El proyecto consideraba que la integración de mujeres marginadas como miembros activos en la vida socio-económica y política de una nación y en la economía global, estaba determinada por su integración en la actual sociedad de la información. La subordinación de la mujer rural fue enfrentada mediante la producción participativa de videos.

 

Según el autor, algunos de los beneficios de utilizar la aproximación participativa no podrían haber sido alcanzados, si se hubiera adoptado el método tradicional de producción de video.

Textocompleto

Video comunitario y narración de historias

 

Después de participar en talleres de la AWFT sobre producción y proyección de videos, comunidades de Matebeleland empezaron a preguntarse cómo podrían utilizar ese medio para contar sus propias historias. Había un temor general entre las personas de mayor edad de que los tiempos estuvieran cambiando. Como tenían que asistir a la escuela, los niños y niñas no pasaban ya mucho tiempo con sus abuelos. Se estaba perdiendo la oportunidad –que había sido crucial en el pasado- de transmitir información y la historia de un pueblo se perdía. Se plantearon preguntas acerca de cómo se podrían utilizar los medios comunitarios para preservar la historia de un pueblo. La comunidad sentía que mientras la historia del país durante la era pre-colonial y durante la colonia había sido preservada, faltaba el período de sus vidas después de la independencia, durante los 80s. Ellos sentían que nada se sabía sobre el sufrimiento en Matabeleland y Midlands durante ese período, excepto entre aquellos que lo habían vivido y experimentado. Muchos sentían que, por miedo, se les había negado la posibilidad de contar sus historias. Ellos pensaban que utilizando el video, podrían contar sus propias historias a las generaciones futuras.

 

La propuesta que los miembros de la comunidad le presentaron a AWFT, era un reto que el Fondo no podía rechazar. La propuesta era política y muy delicada. Las comunidades tenían muy en claro lo que querían. Querían contar sus propias historias. También tenían muy en claro que los temas que querían abordar era temas políticamente delicados. Las comunidades temían por sus vidas si hablaban. El video que se iba a producir no estaba pensado entonces para ser proyectado inmediatamente ante un público general, sino para ser conservado como un archivo histórico. Las comunidades guiaron a AWFT durante el proceso de producción. Se los llevó a sitios donde se rumoraba que personas habían sido asesinadas, masacradas, arrojadas a letrinas y abandonadas para que murieran. Algunos hablaron acerca de la desaparición de sus seres queridos. Los bienes de sus parientes no podían ser heredados, porque no se podían obtener certificados de defunción. Otros contaron como ellos habían presenciado el asesinato de sus seres queridos. El equipo fue llevado a otras áreas donde anteriormente había habido aldeas, y donde solo quedaban ruinas. Contaban que los habitantes habían huido ante las masacres durante la guerra civil. Los participantes narraban sus historias.

 

Los primeros autos llegaron en la mañana. Teníamos miedo. En la noche golpearon en nuestras puertas. Nadie abrió. Los niños no fueron a la escuela. Más tarde en la mañana los niños abrieron y nos dijeron que habían visto autos y soldados que arrastraban y golpeaban a nuestro marido. La esposa mayor fue a verlo a su cuarto. Había sangre y saliva en el cuarto. Seguimos el rastro de sangre pero a él no lo encontramos. No sabíamos que hacer. Informamos a la policía y les mostramos su fotografía. Les dijimos que él no se había ido para el pueblo, porque su dinero aún estaba en la choza. Desde entonces, no hemos oído nada más de él. No hemos escuchado nada de la policía de Tscholotsho. Hemos estado por ahí, mostrando su fotografía, preguntándole a la gente si lo han visto (Dube, The Untold Story, 1996).

 

En algunos casos, otros participantes prefirieron contar sus historias a uno de los líderes de la comunidad, para que él la contara por ellos. Debido al miedo, algunos de los miembros de la comunidad no podían hablar. En cierto momento, el líder de la comunidad aseveró “estas personas tienen miedo de hablar debido a las cosas de que han sido testigos”. Era evidente que en algunos casos, las comunidades no estaban seguras de quien (agentes del gobierno, disidentes locales, o disidentes entrenados por los sudafricanos), había perpetrado las atrocidades en su contra. Esto fue también confirmado por el profesor Ranger en el video. Él dijo que una de las victimas había afirmado “éramos como animales entre dos caníbales. Los disidentes nos mordían de un lado, y la quinta brigada nos mordía del otro, y de nosotros no quedaban más que los huesos” (Dube, The Untold Story, 1996).

 

Después de grabar el video, la señora Ndlovu dijo:

 

Me siento aliviada ahora que tuve la oportunidad de contar la historia de lo que sucedió durante ese período. Esto había sido un gran peso. Finalmente, nuestros nietos podrán saber lo que verdaderamente sucedió” (Ndlovu, The Untold Story, 1996).

 

La señora Moyo afirmó:

 

El haber accedido a visitar los lugares en los que algunos de nuestros seres amados están sepultados, nos ha permitido también visitar nuestro pasado. Me permitió dejar mi pasado atrás y seguir adelante con mi vida, sabiendo que se ha hecho una grabación permanente, que nos sobrevivirá, un archivo que muestra lo que sucedió y cómo sufrimos. (Moyo, The Untold Story, 1996).

 

Este proyecto ha mostrado cómo el video les permite documentar sus historias, tanto a las personas que saben leer y escribir como a las analfabetas. Para las comunidades, esta es una forma de contar su historia, que la siguiente generación podrá conocer exactamente como ellos la contaron. Con la ventaja adicional de que los lugares de los que se habla pueden ser mostrados, mientras que al narrar una historia en la forma tradicional, los lugares solo podían ser descritos e imaginados.

 

Durante algunos meses, el equipo de AWFT temió convertirse en víctima del gobierno por haber participado en el proyecto o haber visitado lugares en los que se rumoraba que habían tenido lugar atrocidades. Cuando al regreso de Bulawayo, después de una grabación, AWFT se vio involucrado en un accidente automovilístico, sospecharon que era obra de la Organización Central de Inteligencia. Durante meses vivieron con miedo. Solo dos años más tarde AWFT reunió el coraje para terminar el proyecto, aunque parte del material grabado se había perdido en el accidente.

 

El Profesor Ranger, historiador de la Universidad de Zimbabwe, y Mark Auret, miembro de la Comisión Católica de Paz y Justicia, fueron entrevistados para el video. Mark Auret acaba de terminar un libro, titulado “Breaking the Silence” (“Rompiendo el Silencio”), acerca de lo ocurrido durante este período. Esto facilitó que las historias de las comunidades pudieran ser puestas en contexto. Con el tiempo, AWFT se dio cuenta de que la Organización Central de Inteligencia no los había estado siguiendo, ya que habían podido reanudar el proyecto sin incidentes. El video, titulado The Untold Story (La Historia No Contada), ha sido mostrado a unos pocos individuos, y no al público general. Se lo guarda como un registro histórico, que al fin y al cabo era el objetivo inicial del proyecto.

 

Este proyecto era visto como un proceso para ayudar a las comunidades a romper el silencio. Un proceso que les permitiría recuperar sus vidas y seguir adelante. Lo que AWFT necesitaría explorar en el futuro es cómo el video puede ser utilizado en la reconciliación y en la resolución de conflictos. En Zimbabwe, que en el presente está asediada por complejos conflictos a diversos niveles, puede ser importante mirar cómo un video participativo o comunitario puede ser utilizado en la resolución de conflictos, la construcción de entendimiento y la creación de un ambiente que lleve a la reconciliación.

 

Video comunitario y las actitudes políticas de las personas

 

"Democracia – Participación Comunitaria" es el título de uno de los videos producidos utilizando la aproximación participativa. El objetivo de esta producción era encontrar qué pensaban las comunidades acerca de la democracia. El video estaba dividido en dos partes. La primera estaba enfocada en cómo perciben los expertos la democracia y el estatus de las mujeres en Zimbabwe. Lo que se vio es que las mujeres estaban marginadas, en términos de participación en política. La Biblia, se señaló, contribuye a mantener el status subordinado de la mujer, ya que las considera como menores. La segunda parte del video está enfocada en cómo las comunidades definen la democracia. Para las comunidades, la democracia es vista en términos del voto y de representantes comprometidos con el bienestar de las personas que les han dado su voto.

 

La comunidad que participó en esta producción identificó cuatro temas como de gran importancia, que necesitaban reparación urgente. Estos eran el acceso al agua, los derechos de los minusválidos, la educación, y la pobreza. Al escoger un líder, un criterio importante era quien podría enfrentar de mejor manera estos problemas. Utilizando dramatizados, ellos mostraron cómo se comportarían malos líderes y cómo debería ser un líder ideal. En este dramatizado, al señor Zvoma, un concejal, se le asignó el papel de un mal líder, que asistía borracho a las reuniones, y que no enfrentaba los problemas que afectaban a la comunidad que él representaba.

 

Durante este proceso, AWFT se dio cuenta de que el señor Zvoma no sólo estaba actuando, sino que retrataba lo que él hacía en la realidad. La comunidad afirmaba que él estaba siempre borracho y que no había puesto en marcha ningún proyecto de desarrollo desde que había sido elegido. Al final de la filmación, y para sorpresa de todos los participantes, el señor Zvoma se comprometió a trabajar duro por la comunidad.

 

Cuando visitamos la comunidad siete meses más tarde, después de las elecciones para el consejo, se nos informó que el señor Zvoma había sido reelegido. Uno de los miembros de la comunidad, la señora Mubaira, nos dijo que, desde la filmación de la película, el señor Zvoma era un líder transformado, que se interesaba por su gente (Mubaira, comunicación personal).

 

Este proceso estaba, por lo tanto, acercando a los líderes a sus comunidades, y estaba cambiando las actitudes de las personas participantes. Le había dado a la comunidad la oportunidad de decir lo que esperaba de sus líderes, y le permitía al líder oír lo que la gente esperaba de él. Aparte de esto, el video participativo le había permitido a la comunidad reflexionar e identificar colectivamente las áreas de desarrollo a las que se debería prestar atención. La cooperación del concejal difícilmente habría sido conseguida si el papel le hubiera sido asignado a alguien de afuera de la comunidad. Los miembros de la comunidad saben mejor cómo hablar entre ellos y cómo asegurar la colaboración de todos.

 

En esta producción, mediante el uso de roles, las comunidades pudieron mostrar cómo podrían incorporarse los dramatizados. Como querían mostrar la realidad, escogieron lugares apropiados para la filmación. Por ejemplo, la escena del concejal que siempre estaba bebiendo fue filmada en un bar. Fueron los participantes quienes prepararon el programa y consiguieron el permiso del dueño para filmar allí. En este caso, las comunidades no solo controlaban el proceso, sino que tomaban las decisiones y las implementaban.

 

Video comunitario y conocimiento tradicional o indígena

 

En 1998, AWFT fue invitado a Chinhoyi por un grupo de mujeres que quería que hicieran un programa que mostrara algunas de las cosas que ellas hacían para generar ingresos. AWFT acababa de terminar un programa sobre la técnica batik de teñido. El grupo de mujeres quería compartir con otras mujeres la técnica de teñido llamada marbling. En este programa, las mujeres manifestaron su deseo de saber cómo podrían utilizar colores naturales para teñir telas. Ellas se preocupaban porque aunque tradicionalmente ciertas raíces, hojas y cortezas eran utilizadas para teñir, este conocimiento estaba desapareciendo rápidamente.

 

En respuesta a esta solicitud, AWFT elaboró una propuesta para estudiar los tintes naturales y crear un programa que estudiara cómo pueden ser utilizados para teñir telas. El tema de conservación de la naturaleza será muy importante en este proyecto. El objetivo del proyecto será, por lo tanto, explorar cómo puede el conocimiento indígena ser integrado al desarrollo.

 

Programa de acceso a los medios

 

Habiendo producido películas mediante la metodología participativa, el proyecto enfrentaba el problema de cómo lograr que otras poblaciones rurales pudieran beneficiarse de estos programas, si ellas no tenían la infraestructura para verlos. Las comunidades anhelaban tener la oportunidad de verse a sí mismas. Hablaban de programas en los que habían participado, pero que nunca habían podido ver. Querían tener la oportunidad de ver los productos, es decir, los videos. En las áreas rurales frecuentemente no se tiene electricidad. Como las carreteras son malas, se necesitaba un vehículo de transmisión en las 4 ruedas, para poder tener acceso a la mayoría de las comunidades rurales. Unidades móviles permitirían proyectar películas en comunidades rurales. Para complementar el Programa de Participación en la Producción, se lanzó el Programa de Acceso a los Medios, el primero de su tipo en Zimbabwe.

 

Otro reto que enfrentaba la organización era cómo darle a las sesiones de proyección un mayor impacto entre los grupos a los que se quería llegar. Había lecciones para aprender de las proyecciones móviles, iniciadas por el Ministerio de Información durante la época colonial. Las películas de propaganda del gobierno de entonces reforzaban el status quo opresivo. AWFT se preguntaba cómo podría uno utilizar la misma herramienta, proyecciones móviles, no para propaganda, sino para el desarrollo y el empoderamiento, en particular de las mujeres de las bases. Se creó el Programa de Acceso a los Medios. Durante las primeras proyecciones, AWFT llegaba a una localidad, proyectaba, y se iba a la localidad siguiente. Este proceso no era efectivo.

 

Surgieron preguntas acerca de cómo talleres acerca de las proyecciones de video podrían ser utilizadas como herramientas de educación y desarrollo de una manera más eficaz. Era necesario mejorar el proceso. El proyecto comprendió la importancia de realizar discusiones en grupo (dirigidas por un moderador) después de cada proyección, y de involucrar a las comunidades en ellas. Los videos se convirtieron en los instrumentos utilizados para iniciar las discusiones y para exponer a las comunidades a otras destrezas. Las proyecciones de los videos fomentaban la reflexión.

 

Reacciones de la comunidad a las proyecciones móviles de videos

 

El Programa de Acceso a los Medios permitió la comunicación horizontal entre comunidades que no tenían vínculos directos entre ellas, o que estaban separadas por barreras físicas o de otro tipo. Durante una de las proyecciones en el Distrito de Chjipinge, uno de los hombres que se había unido al grupo comentó 'Maunza chiedza kwedu', que significa literalmente “Ustedes trajeron la luz a nuestra comunidad”. Años más tarde uno aun se pregunta sobre lo que esto significó para esa comunidad, conformada por personas que en su mayoría nunca habían visto un video. A ellos los emocionaba la posibilidad de que AWFT hiciera un programa con ellos, y así tener la oportunidad de verse a sí mismos.

 

Entre las comunidades que participaron en el proceso de producción, este les había creado confianza en sí mismos, y cuando se les mostró el video, les permitió reflexionar, una importante actividad en procesos de desarrollo. Uno de los videos producidos fue “Mufuku”, que significa “Pozo de Agua”. Esta comunidad tenía problemas para acceder a agua potable. Para cuando terminaron el video, la comunidad había comprendido que ellos podían aprovechar sus limitados recursos para resolver este problema. En cierta forma, el proyecto les estaba permitiendo a las comunidades buscar dentro de ellas mismas la forma de enfrentar los problemas de desarrollo de su región, y volverse menos dependientes de fondos de donantes, que en algunas regiones estaban paralizando el desarrollo. Cuando este video fue mostrado a algunas comunidades de Matebeleland, que creían que su situación era peor que la de Mashonaland, comprendieron que su creencia de que estaban siendo marginados por razones tribales no era correcta, ya que había otras tribus en peor situación que ellos.

 

En 1999, AWFT mostró los videos “Sobrevivir” y “Un Empresario” a miembros de la comunidad de Zimunya, cerca de Mutare, quienes opinaron:

 

Cuando vinimos pensábamos que al final se nos darían mantas o dinero para iniciar un proyecto, como lo hacen otras organizaciones con los niños huérfanos en esta área. Pero no, ustedes vinieron a darnos información, a empoderarnos, a animarnos a ponernos de pie y ser sobrevivientes, como esas mujeres de la película” Sobrevivir”. Aquí no hay oro, así que no podemos lavar oro. Pero tenemos muchos árboles. Deberíamos sentarnos y pensar qué podemos hacer con los recursos de que disponemos localmente y que son abundantes. Pero -como se nos mostró en la película “Un Empresario”- debemos evaluar nuestras destrezas y mercados antes de embarcarnos en algo, porque podríamos fracasar, como tantos han fracasado antes que nosotros (Reporte Anual, 1999:2).

 

Varios miembros de la comunidad de Marange son apostólicos. A pesar de las leyes al respecto, ellos casan sus hijas a una muy temprana edad –algunas de sólo 7 años- con hombres mayores, que podrían ser sus abuelos. Allí se proyectaron las películas “Sobrevivir”, “Un Empresario” y el largometraje “Mwanasikana”, del Trust Media for Development. El señor Chikwanda, activista del Ministerio de la Juventud, Género y Generación de Empleo, que había ayudado a organizar las proyecciones en esta área, comentó:

 

En esta región el problema de casar a las niñas muy jóvenes es muy común y las niñas no acaban ni siquiera la escuela primaria. Así que creo que es muy buena idea combinar películas sobre desarrollo con otras que tocan problemas sociales que afectan el desarrollo, directa o indirectamente (Chikwanda, AWFT Reporte Anual, 1999:2).

 

Durante las discusiones, las mujeres admitieron que no les era posible contarle a los maridos lo que habían aprendido, y recomendaron que en el futuro se invitara a los hombres a la proyección de los videos. Una de las mujeres participantes comentó “necesitamos que nuestros maridos nos ayuden a cambiar nuestras sociedades, especialmente en la actitud hacia las niñas (Señora T, comunicación personal). Esto fue aceptado por AWFT. Sin embargo, se afirmó que debería hacerse énfasis en que se trata de un proyecto de mujeres, para que ellas no fueran marginadas y dejadas en la casa, realizando labores de hogar.

 

Durante otra sesión similar de proyecciones móviles en Matabeleland, se mostró una película llamada “Lado a Lado”, comprada al Trust Media for Development. El video trata el problema del SIDA. Una de las mujeres participantes cuestionó la seguridad del uso del condón. Ella dijo que había rumores de que la sustancia dentro de los condones era la responsable de la propagación del SIDA. Esto nos permitió darnos cuenta de que este era un proceso benéfico para la comunidad, ya que le permitía a las personas expresarse, debatir temas, y debatir los mitos, de manera que las comunidades pudieran desarrollar estrategias para combatirlos.

 

Con la ayuda financiera de Wilde Ganzen, una organización cuya central se encuentra en Holanda, AWFT creó una videoteca. Esto le permitió a AWFT acceder a programas de productores independientes y de otras casas productoras, en los cuales las comunidades hubieran expresado interés.

 

En 2002, AWFT obtuvo financiación para capacitar presentadores, cuya función es movilizar las comunidades y moderar las discusiones después de las proyecciones, lo que le da a los activistas del desarrollo un mayor papel en la implementación del proyecto y relacionando el trabajo de AWFT con otras iniciativas de desarrollo.

 

Financiación y determinación de la agenda

 

Inicialmente, el equipo de producción de AWFT determinaba los temas que eran tratados. En esto influía también en gran medida la disponibilidad de fondos. Los miembros del proyecto tendían a escoger los temas que ellos creían que les permitirían acceder a la (muy necesaria) financiación. Los proyectos eran entonces “determinados por los donantes” y no “determinados por la gente”. Esta no era la situación ideal, ya que le negaba a los participantes la posibilidad de fijar su propia agenda.

 

Durante cerca de diez años la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana financió el Programa de Participación en la Producción, sin hacer preguntas acerca de los temas que serían tratados. Esto le permitió al programa responder a las necesidades y preocupaciones de las gentes. Las comunidades podían determinar sus propias agendas. En 2001, AWFT estaba buscando un asociado dispuesto a apoyar el programa, ya que era evidente que la financiación por parte de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana se terminaría a finales de 2001. El proyecto esperaba que montar un estudio totalmente equipado le permitiría a AWFT una mayor autonomía y a las bases un mayor poder para determinar qué temas serían tratados, y así tener más control sobre los temas y contenidos. El proyecto se volvería menos dependiente de la financiación de los donantes.

 

El Missionwerk Evangélico de Alemania ayudó a la AWFT en esto, pero no sin sacrificios por parte del personal, que ocasionalmente se vio obligado a aportar sus salarios, ya que los limitados recursos eran utilizados para construir la infraestructura, desesperadamente necesitada para dar continuidad al proyecto. En 2001, AWFT tenía una oficina y un estudio, pero la sala de edición aun no estaba terminada. No tenían una cámara con calidad suficiente para realizar emisiones y por lo tanto no podían hacer uso del Broadcasting Act (Ley de Emisiones 2001), que estipulaba que el 75% del contenido de la programación de las estaciones locales de televisión tenía que ser local. Para generar ingresos propios, AWFT confiaba en poder producir programas que pudieran ser vendidos a las emisoras locales.

 

Conclusiones

 

Este estudio pone de manifiesto que AWFT ha podido alcanzar la mayoría de sus objetivos de corto plazo, es decir, el empoderamiento de las mujeres mediante el uso de medios que les ayuden a auto-definirse, y que destacan el importante papel de las mujeres en hacer y modelar la historia. La aproximación participativa adoptada ayuda a las mujeres a fijar su propia agenda para el cambio social. A través del Programa de Acceso a los Medios, los medios se han vuelto accesibles para las comunidades rurales marginadas, particularmente para las mujeres.

 

La mayor debilidad de AWFT es la evaluación de sus iniciativas de medios. Las evaluaciones son hechas para satisfacer requerimientos de los donantes, y no dan información al proyecto sobre cuales áreas deben ser mejoradas. Por lo tanto, es necesario incorporar un proceso de evaluación participativo, que parta de las comunidades, y no de los donantes, y cuyo foco de interés sea mejorar la efectividad del proyecto.

 

AWFT ha venido trabajando aislada de otras organizaciones de desarrollo. Es evidente de este estudio que uno de los mayores retos que enfrenta, es coordinar sus operaciones con otras iniciativas de desarrollo en las comunidades en que opera. Este proceso parece haber empezado con la capacitación de animadores de varias organizaciones de desarrollo y de activistas del desarrollo, que estarán trabajando con AWFT en la producción y proyección de videos en las áreas rurales.

 

Sin embargo, AWFT debe ser elogiada por el importante papel que ha tenido -y continúa teniendo- posibilitándoles a las comunidades rurales marginadas, y particularmente de las mujeres, el acceso al video. A través del Programa de Participación en la Producción, ha podido darles voz a las comunidades rurales marginadas.

 

El propósito de este estudio de caso era mostrar en qué medida el video participativo contribuye al progreso y al empoderamiento de las comunidades rurales, y a establecer si los medios comunitarios están al servicio de las necesidades, intereses y preocupaciones de las comunidades. Este estudio demuestra que el proceso participativo adoptado para la producción de videos educativos y sobre desarrollo, le permitió a la comunidad determinar los contenidos y (en algunos casos) los temas tratados. En este caso, los participantes pudieron determinar su propia agenda o presentar situaciones desde su propio punto de vista. El poder expresarse uno mismo es una forma de empoderamiento, especialmente dado que estas comunidades generalmente eran tratadas como receptoras de información sobre desarrollo. Que las comunidades puedan ver los programas en que han participado, les permite reflexionar sobre sus propias experiencias. El que los videos les fueran mostrados a otras comunidades, permitió la comunicación horizontal entre comunidades que no tienen vínculos directos. La ventaja adicional de poder contar con imágenes, le permitió a las comunidades aprender nuevas destrezas.

 

El que algunas veces las comunidades determinaran los temas de los videos, permitió que se trataran temas de interés y preocupación para las comunidades. A través del uso de música y poesía, se mostró cómo medios tradicionales pueden ser integrados con medios modernos para el desarrollo. Por otro lado, el Programa de Acceso a los Medios facilitó el acceso a videos educativos y sobre el desarrollo, en las áreas rurales.

Fuente
Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.

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