Un Nuevo Enfoque Frente a la Asistencia Social: La Experiencia de América Latina con los Programas de Transferencias en Efectivo
Las transferencias en efectivo condicionadas son un enfoque innovador y cada vez más popular frente a la asistencia social y consisten en entregar dinero a las familias pobres a condición de que asuman un determinado comportamiento a menudo vinculado con inversiones en capital humano, como mantener a los niños en la escuela o llevarlos regularmente a los centros de salud.
Estos programas son quizás la manifestación más evidente del nuevo modo de percibir el papel a largo plazo de los programas de asistencia social: no sólo como instrumentos para aliviar la pobreza en el corto plazo, sino también como medio para lograr objetivos de crecimiento económico y desarrollo del capital humano de más largo aliento. Han sido adoptados en todo el mundo y en numerosos países han ido aumentando progresivamente de escala hasta transformarse en componentes integrales de las estrategias de lucha contra la pobreza.
Innovación en la asistencia social América Latina va a la vanguardia en la aplicación de programas de transferencias en efectivo condicionadas. La primera generación de estos programas, los que se crearon principalmente a fines de los años noventa en Brasil, Colombia, Honduras, Jamaica, Nicaragua y México, pretendían convertirse en una mejor alternativa que los programas de asistencia social tradicionales para cuyo fin recurrieron a diversos métodos, como: cambiar las relaciones de responsabilidad, abordar tanto la pobreza actual como futura, orientarse hacia los pobres, entregar dinero en efectivo, favorecer las sinergias en desarrollo humano, y utilizar de manera estratégica las evaluaciones.
En un cambio radical respecto de la habitual práctica en América Latina, la primera generación de programas de transferencias en efectivo condicionadas asignó prioridad al uso temprano de evaluaciones de los efectos que fueran sólidas en términos técnicos. Estos nuevos programas se registraron simultáneamente con esfuerzos sistemáticos para evaluar las repercusiones en la acumulación de capital humano y para entender el impacto más general en el comportamiento de los hogares. Las transferencias fueron administradas eficientemente y consiguieron abordar muchos de los aspectos criticados en los anteriores métodos de asistencia social, como la deficiente focalización en los pobres, los efectos de desincentivo y los magros impactos en el bienestar. Un reciente examen de la focalización de los programas de transferencias en efectivo condicionados constató que más del 80% de las prestaciones llegó al 40% más pobre de las familias. Los programas de Brasil, Colombia, México y Nicaragua son una clara demostración del éxito en ese sentido.
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