Entrevista con Jenny Buckland
A la cabeza de la Fundación de Televisión Infantil Australiana (Australian Children's Television Foundation - ACTF), Jenny Buckland participó de la 4ª CMMNA. Fue moderadora de la Sesión Plenaria 2 del día 20 de abril, cuyo tema era "Producción globalizada, una visión industrial".Con vasta experiencia en el área de distribución, financiamiento y marketing, Jenny ha venido luchando por más espacios en las emisoras comerciales para las producciones infantiles. En Australia, afirma sufrir presiones políticas y económicas para alcanzar sus objetivos: "La producción de una televisión infantil de calidad cuesta caro. Además, las emisoras – sean ellas estatales o comerciales – están recortando presupuestos y frecuentemente los programas infantiles son los más afectados".Dificultades que, en su opinión, terminan por descalificar las producciones infantiles, disminuyendo el interés del mercado y, en consecuencia, desalentando nuevos lanzamientos.
En entrevista al sitio de la 4ª CMMNA, Jenny Buckland avisa: "Los niños son más críticos de lo que imaginamos. A ellos les gusta mirar todo tipo de programas en la televisión. Quieren programas hechos para ellos, con contenido y calidad".
¿Cómo surgió la ACTF?
J. B.: La ACTF fue creada en 1982, como respuesta a la falta de una televisión infantil de calidad en Australia. Su directora fundadora, Patricia Edgar, formaba parte de una iniciativa comunitaria que promocionó la reglamentación de la televisión infantil en el país. Reglamentación esta que llevó a las emisoras comerciales a que presentaran en su programación un número mínimo de horas de programación infantil, exhibiendo nuevos lanzamientos de dramas infantiles australianos. La reglamentación entró en vigor en 1979. Sin embargo, pocas emisoras desarrollaban nuevas producciones infantiles. Previendo que la reglamentación fracasaría caso no hubiera producciones de calidad para exhibición, Patricia luchó por la formación de una organización que animara la producción y distribución de series infantiles. Logró convencer de esa necesidad a políticos de todos los segmentos y fundó la ACTF.
¿Para los niños, el hecho de mirar a la tele involucra mucho más juego, acción y movimiento que una actitud tradicional de televidente frente a la pequeña pantalla?
J. B.: No estoy de acuerdo. Pienso que esta afirmación vulgariza la televisión infantil. Seguro, a los niños y adolescentes les fascina la comedia y el humor y les gusta que sus historias sean ritmadas. Pero los niños son más críticos de lo que imaginamos. A ellos les gusta mirar todo tipo de programa en la tele – historias de humor, tristes, películas de terror, historias de la vida real y fantasiosas. En realidad, no se trata de entretener a los niños apenas con "color y movimiento". Ellos quieren programas hechos para ellos, con contenido y calidad.
¿Cuáles son las dificultades que la ACTF enfrenta hoy para producir medios de calidad para las nuevas generaciones?
J. B.: Las dificultades son financieras y políticas. La producción de una televisión infantil de calidad cuesta caro. Además, las emisoras – sean ellas estatales o comerciales – están recortando sus presupuestos y frecuentemente son los programas infantiles los más afectados. Eso significa que el mercado de venta de nuevos programas infantiles es muy competitivo y exasperado. Aun cuando logramos concretar exitosamente la venta de alguno, las tasas de licencia no crecen a la misma velocidad de los costos de producción. Los problemas políticos que tenemos se deben al hecho de que la industria australiana, especialmente la de televisión infantil, se mantiene a causa de una reglamentación que obliga a las emisoras exhibir la programación infantil. Cada vez más, las emisoras afirman que no deben estar sometidas a esta reglamentación. Si llegan a derribarla, seguramente el mercado de televisión infantil en nuestro país disminuirá rápidamente. Además, enfrentamos otros obstáculos políticos. La industria estadounidense, por ejemplo, ha venido presionando bastante a nuestro gobierno para abolir nuestra reglamentación. Con eso los EUA podrían hacer acuerdos libres con las emisoras australianas. Será difícil mantener la producción local en el futuro si los países no pueden legislar sobre este tema.
En este sentido, ¿cómo ve la relación entre el interés del mercado y los intereses culturales, educativos y de entretenimiento de los productores?
J. B.: El conflicto entre el comercio y los intereses culturales, educativos y de entretenimiento es demasiado crítico para ser equilibrado. Desde cierta perspectiva, no hay conflicto. Toda producción es un negocio y los principios comerciales deben ser aplicados – hace falta un mercado y dinero para que se produzca algo. Una vez que se logra financiamiento y patrocinio, hay que preocuparse con lo que los inversionistas esperan y necesitan, seguramente un buen retorno de su inversión. Pero no podemos dejar las cosas solamente a la merced de los negocios. Si fuera así, el mundo todo vería los mismos programas. En Australia, tratamos de apoyar producciones locales a través de subsidios empresariales. Hay también agencias gubernamentales de cine y televisión que invierten en programas producidos localmente con el objetivo de apoyar valores culturales. De esta forma, estamos tratando de encontrar un equilibrio entre los lados comercial y cultural.
Comments
- Inicie sesión para enviar comentarios